¿Cómo cambia la contabilidad de los arrendamientos con la NIIF 16?

 

Por Francisco Patiño, socio de PwC.

La globalización y el dinamismo del mundo de los negocios exige que las empresas manejen información cada vez más clara y transparente, y parte de ese proceso consiste en aplicar las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).  Estas representan un conjunto de normas estándar que son globalmente aceptadas y que permiten que la información de los estados financieros sea comparable, con el objetivo de que los inversores y grupos de interés del mercado puedan tomar decisiones.

Al estar relacionadas al sector empresarial, que se encuentra en constante movimiento, las NIIF también deben ser actualizadas regularmente. En ese contexto, una de las nuevas normas es la NIIF 16, la cual entra en vigencia en enero de 2019. Esta norma cambiará drásticamente la contabilidad de los arrendamientos para los arrendatarios, y es probable que tenga implicancias comerciales significativas.

Actualmente, un contrato de arrendamiento puede clasificarse como operativo o financiero. Sin embargo, ahora casi todos los arrendamientos se reconocerán en el balance general para el arrendatario, con un activo por derecho de uso y un pasivo por arrendamiento; lo cual generará que las empresas adelanten gastos durante el plazo del contrato.

Este cambio en el registro contable tendrá un impacto en las principales métricas financieras, y requerirá una comunicación clara con los grupos de interés para explicarlo. ‘Un estudio sobre el impacto de la capitalización del arrendamiento’, emitido por el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad en febrero de 2016, identificó que el sector minorista es uno de los que sentirá más el cambio, y que vería un aumento medio de la deuda de casi el 100%, así como de un 41% en el EBITDA. Asimismo, el 35% de las entidades tendría un aumento en la deuda de más del 25%.

Esta publicación destaca algunas de las áreas que podrían crear los desafíos más importantes para los arrendatarios en el sector minorista y de consumo, a medida que realizan la transición a la nueva norma:

1. Determinar si las opciones de renovación deben considerarse en el reconocimiento inicial.

2. El tratamiento de los pagos variables de arrendamiento.

3. La identificación de eventos desencadenantes que podrían requerir una nueva evaluación del arrendamiento.

Para aprender un poco más sobre cómo afrontar los retos de la nueva norma en el sector minorista, lo invito a revisar esta guía de PwC.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *