COVID-19 y el valor razonable de las inversiones de capital no cotizadas

Por Lucio Sulca, gerente de Consultoría Contable de PwC Perú

El COVID-19 ha originado mucha incertidumbre. El tiempo que duraría la pandemia y la gravedad del impacto, así como la efectividad de las medidas tomadas para controlar la propagación del virus ola rapidez en que las actividades podrían retornar a la normalidad, todo ello forma parte de las preocupaciones de los distintos grupos de la sociedad, debido al gran golpe a la situación sanitaria como también por sus efectos en la economía en general. Este último punto deberá recogerse en los estados financieros de las entidades, los cuales reflejarán este periodo de incertidumbre.

En muchos casos, la emergencia sanitaria por el COVID-19 ha generado una caída en los flujos de caja futuros (FCF), que son la base para la medición del valor razonable de las inversiones de capital en entidades no cotizadas. Asimismo, se incrementó el riesgo por la incertidumbre de los flujos de efectivo futuros o se incrementó la tasa de descuento, y, en consecuencia, una caída del valor razonable de las inversiones de capital en entidades no cotizadas, entre otras.

El impacto en los FCF no se limita necesariamente al riesgo de crédito de los instrumentos financieros. Por ejemplo, la cantidad y el momento de los flujos de efectivo asociados con los préstamos o cuentas por cobrar se vuelven más inciertos debido a los aplazamientos de pago ya pactados contractualmente. Para las inversiones de capital en entidades no cotizadas, el impacto del COVID-19 podría generar una mayor incertidumbre sobre el cuánto y el cuándo de los flujos de efectivo de la inversión. Del mismo modo que los ingresos de las entidades dependen de la cantidad que puedan producir y vender en el mercado, así como del precio al que puedan hacerlo.

Los efectos del COVID-19 son difíciles de pronosticar, por lo que podría no ser posible para las entidades factorizar todas las incertidumbres que surgen del COVID-19 en un solo conjunto de pronósticos de FCF. Más bien, puede haber una gama de resultados potenciales que deben incluirse como diferentes escenarios, con ponderaciones apropiadas y objetivas aplicadas a cada uno. La gerencia necesitaría documentar su base para los factores que se han incorporado en cada escenario, incluidas las ponderaciones de probabilidad aplicadas a cada uno de los escenarios.

Al valorar un instrumento financiero basado en sus FCF, las entidades generalmente determinan los FCF en cada escenario y la probabilidad asociada; el valor razonable del instrumento financiero sería entonces el valor presente de la suma ponderada por la probabilidad de todos los escenarios. Conceptualmente, al usar esta técnica, las entidades generalmente incorporarían los impactos de todos los riesgos diferentes sobre los flujos de efectivo en cada escenario (como COVID-19 y otras incertidumbres), lo que da como resultado un flujo de efectivo ajustado por riesgo ponderado por la probabilidad, para cada uno de estos escenarios. El flujo de caja de cada escenario se descuenta a la tasa ponderada promedio de capital determinada bajo condiciones regulares (sin efecto COVID-19), y los resultados se suman para llegar al valor razonable.

Todos los parámetros para estimar los flujos de efectivo deben basarse, en la medida de lo posible, en datos observables del mercado y deben ser consistentes con la visión y las expectativas de los participantes del mercado. Alternativamente, las entidades pueden excluir el impacto del riesgo de crédito al estimar los FCF para cada escenario e incorporar el impacto del riesgo de crédito directamente en la tasa de descuento, junto con las primas de riesgo que se considere necesaria.  

El principio fundamental es que, en la medida en que los flujos de efectivo en los escenarios se hayan ajustado para un determinado factor de riesgo, ese mismo factor no debe incorporarse como un ajuste a la tasa de descuento. Por el contrario, si no se ha incorporado un factor de riesgo en los flujos de efectivo ajustados por riesgo en los escenarios, la tasa de descuento debe incorporar ese factor particular como un ajuste a la tasa libre de riesgo.

Además, la NIIF 13 trata la incertidumbre en relación con las mediciones del valor razonable de Nivel 3, al proporcionar a los usuarios las revelaciones apropiadas. Estos incluyen una descripción de las técnicas de valuación utilizadas, cómo se toman las decisiones en relación con los procedimientos de valuación y, para las mediciones recurrentes del valor razonable, la sensibilidad de las mediciones del valor razonable a datos importantes no observables.

Acerca del autor

Lucio Sulca

Magíster en Finanzas, con especialización en gestión de portafolios de inversión, finanzas corporativas y gestión de riesgos financieros. Más de nueve años de experiencia profesional en auditoría financiera y auditoría de procesos, implementación de NIIF, asesoría en mercados capitales y en procesos de M&A.

Docente a tiempo parcial en IFRS en Pacífico Business School.

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