¿Cuál es la historia de tu organización?

 

A todos nos gusta una buena historia. Empatizar con los personajes, seguir la trama y emocionarnos. Lo mismo ocurre con las compañías. Toda organización debe tener una narrativa. Esto es esencial, pues ayuda a desarrollar una base de fans, quienes actuarán como los defensores y mayores publicistas de la marca.

Las personas conectan con las historias detrás de los negocios, pero muchas organizaciones no saben cómo descubrir y desarrollar esa narrativa; y es sencillo comprender el origen de esta dificultad. Cuando se está inmerso en una realidad o situación (en este caso una organización), es difícil asumir la perspectiva de un tercero, alguien objetivo, que esté fuera de todo. A esto podríamos sumar que el storytelling no es una habilidad usualmente requerida en un líder corporativo. La mayoría tendrá MBAs e invertirá tiempo en hacer presentaciones de Power Point dinámicas y hojas de cálculo exactas y fáciles de leer, pero no se interesará realmente por contar una buena historia.

Para conseguirlo, el mejor punto de partida siempre serán las personas. Es complicado pensar en la historia de una compañía, pero es simple partir de historias individuales. ¿Qué hizo que determinado líder llegara hasta dónde está? ¿Por qué estudió esa carrera o escogió un área de desarrollo en particular? Sin embargo, no solo debemos poner el foco en la plana gerencial, sino en trabajadores de diferentes niveles de la organización. Conforme escuchemos sus historias, notaremos aspectos en común entre unas y otras y eso nos ayudará a encontrar un hilo conductor.

Que una historia resuene no necesariamente implica que los consumidores compartan los mismos objetivos que la compañía. Las personas responden a la pasión. Les gusta saber que un negocio es dirigido por gente profundamente interesada en un tema relevante, incluso si ese tema no está en su radar en ese momento.

Ciertamente, la historia de una organización puede estar relacionada a la marca exclusivamente y no a los líderes. Los consumidores sienten que conocen a Coca Cola, a pesar que no muchos sepan el nombre del CEO, James Quincey. La narrativa de la organización es tan fuerte que incluso tienen un museo, en el que cuentan a detalle una historia que mantiene un solo hilo con el paso de los años: refrescar al mundo e inspirar momentos de felicidad y optimismo.

Una vez que una compañía ha identificado su narrativa puede desarrollar campañas de marketing –e incluso iniciativas internas- a medida. Esta debe abarcarlo todo, desde los empaques, hasta el desarrollo de productos y servicios y el modo de formular un tuit.

Muchos se sentirán tentados a inventar de cero su narrativa, pero la autenticidad es importante. Los consumidores son astutos y notan cuando una historia es solo una fachada. Finalmente, cualquier empresa dirigida por alguien que busca tener un impacto positivo tiene algo que contar. El objetivo está en encontrar eso digno de compartir, de lo contrario, la marca puede caer en el olvido.

*Artículo resumido y adaptado de strategy+business. Para leer la versión original, en inglés, hacer clic aquí.

 

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