Ecosistemas empresariales: Una alternativa colaborativa para afrontar retos complejos

Los ecosistemas son lugares de la naturaleza en los que los seres vivos -plantas, animales, microorganismos- colaboran con el medio ambiente desempeñando su papel para ayudar al conjunto. Lo mismo ocurre en los ecosistemas empresariales, ya que muchas organizaciones trabajan más allá de las fronteras del sector para ofrecer lo que los clientes necesitan, creando al mismo tiempo un valor superior al que cualquier empresa podría conseguir por sí sola. ¿Colaborativo? Por supuesto. ¿Competitivo? También, más que nunca. Las empresas que pasan por alto o juzgan mal los ecosistemas lo hacen bajo su propio riesgo.

Los ecosistemas colaborativos son la mejor (y quizá la única) forma de afrontar retos complejos y de gran alcance como el cambio climático. De ese modo, hay aspectos que las empresas podrían tomar en cuenta:

  1. Gran potencial

Participar en ecosistemas permite a las organizaciones llegar a nuevos clientes complementando (o incluso sustituyendo) las cadenas de valor tradicionales con entornos en los que las empresas trabajan con múltiples socios de diferentes maneras para crear valor. 

Las oportunidades que resulten de este tipo de trabajo pueden ser grandes: el análisis de PwC sugiere que, sólo en el sector automotriz, los ingresos podrían duplicarse para el 2030, a medida que la industria se electrifica y abarca más tecnología y datos. 

Aprovechar el potencial de los ecosistemas exigirá nuevas formas de trabajar y de pensar. Una forma útil de imaginar el potencial es pensar de una manera centrada en el ecosistema, no B2C o B2B, sino E2H: del ecosistema al ser humano. Esto requiere un cambio de mentalidad considerable desde la visión tradicional, centrada en uno mismo, a una visión más colectiva de: «¿Cómo podemos crear juntos el máximo valor?». Del mismo modo, las empresas tendrán que sentirse más cómodas analizando lo que los clientes realmente quieren y necesitan, y no sólo los productos y servicios que la empresa puede venderles.

  1. Grandes movimientos

Si cree que tiene mucho tiempo para planificar su ecosistema, piénselo otra vez. Las empresas con mejores resultados ya se están asociando y creando valor. Según un nuevo estudio de PwC Global Advisory, las empresas situadas en el 20% de los primeros puestos por margen de beneficios y crecimiento de los ingresos (ajustados a las diferencias del sector) tienen estrategias de ecosistema claras y ya generan ingresos considerables a partir de ellas, con planes para hacer más.

  1. Empezar aquí 

La creación de valor en los ecosistemas empieza por la introspección. Los líderes deben preguntarse: ¿Cómo creamos valor para los clientes? ¿Dónde podrían complementar los productos o servicios de otras empresas? ¿A qué ecosistemas deberíamos unirnos? ¿Podría una asociación conseguir algo que no podemos lograr solos?

Elegir el papel que va a desempeñar es vital. A medida que explore opciones, recuerde centrarse en el valor que creará para socios, clientes y el propio ecosistema, no solo en el valor que adquirirá.

Como en un matrimonio, la confianza entre pares es fundamental. Confiar en los socios de su ecosistema requiere un profundo conocimiento de lo que les motiva y de por qué actúan como lo hacen. 

Extender la confianza a los socios del ecosistema es vital, pero no es el único reto. La encuesta PwC 2023 Trust Survey revela que los ejecutivos tienden a sobrestimar significativamente este atributo; y aún más apremiantes para los líderes son las brechas de confianza dentro de la organización.

La reducción de los déficits de confianza dentro de la empresa empieza cuando los líderes hablan de cultura, modelando la colaboración y otros comportamientos que consideran importantes. Empiece por tener claro su propio punto de partida. Preste especial atención a lo que dicen los empleados de niveles inferiores, ya que los estudios de PwC sugieren que cuanto más arriba esté en la organización, más probable es que piense que las cosas son color de rosa.

Una encuesta reciente de PwC sobre la cultura reveló que el 79% de los encuestados de la alta dirección y de la junta directiva estaban de acuerdo o muy de acuerdo en que lo que dicen sobre su cultura coincide con la forma en que la gente actúa cada día en su organización, pero sólo el 58% de los trabajadores de primera línea dijeron lo mismo.

Los modelos de ecosistema están cambiando lo que significa crear valor, ayudando a las empresas a conseguir mejores resultados de los que podrían alcanzar por sí solas. Además, actúan como multiplicadores de fuerza, aprovechando tecnologías y capacidades que podrían ayudar a resolver algunos de los mayores problemas de la sociedad. 

Los directivos que aún no se hayan embarcado en el ecosistema deben explorar el panorama en busca de socios potenciales con capacidades complementarias y empezar a generar confianza con ellos, porque muy pronto actuar en solitario puede no ser suficiente para ganar.

Adaptación del texto original en inglés publicado por PwC y gestionado por PwC Perú.

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