El regreso al trabajo: ¿Qué cambios podemos esperar?

Mientras más empresas descubren los beneficios del trabajo remoto, muchos líderes están tomando esta oportunidad para repensar el funcionamiento de sus organizaciones: qué cambiará, quiénes acudirán a las oficinas, cuándo, qué tan seguido, o si lo harán del todo. En medio de esta disrupción causada por el COVID-19, la conformación y estrategia para la fuerza laboral se han convertido en una de las principales prioridades para los ejecutivos, sin importar el sector al que pertenezca su empresa.

Cuando inició la cuarentena, asegurar la continuidad de los negocios fue una prioridad. Vimos cómo la gran mayoría de empresas en todo el mundo exploró al máximo la dinámica del trabajo remoto y cómo los trabajadores balanceaban la demanda laboral con la vida en casa. Una de las preocupaciones de los CFOs durante este periodo fue la posible caída en la productividad, pues no sabían cómo responderían sus trabajadores ante estos cambios. Sin embargo, según el CFO Survey, esta preocupación disminuyó de un 45% en abril a 26% en junio.

Las compañías están enfrentando el impacto que el COVID-19 genera en la fuerza de trabajo con decisiones ágiles. Sin embargo, las acciones que tomen en los próximos meses serán claves, pues tendrán que adoptar nuevas maneras de trabajo para asegurar la salud, el bienestar y la productividad de los trabajadores, al mismo tiempo que se retoman las operaciones para un futuro sostenible.

Las empresas pueden aprovechar este tiempo lejos de las oficinas para repensar y reconfigurar su organización en el trabajo y sacarles ventaja a sus competidores. Para ello, será necesario un planeamiento que priorice la salud de las personas, considere los posibles peligros y utilice las herramientas necesarias para potenciar la productividad. Además, será importante desarrollar nuevas maneras de medir y reportar el impacto de sus acciones con una mayor transparencia.

El aquí y ahora

La salud de los trabajadores es prioridad en todos los aspectos, ya sea los que cumplen una labor esencial, aquellos que están regresando a sus centros de labores, o lo que se mantienen trabajando de manera remota. No obstante, equipar las oficinas para combatir el COVID-19 puede llegar a ser muy costoso para algunas empresas, por lo que existe el miedo de que se convierta en un espacio peligroso.

Una de las sorpresas más satisfactorias durante este tiempo ha sido la continua productividad, yendo en contra del pensamiento tradicional de algunos líderes, quienes en el pasado demandaban la presencia en las oficinas, y que ahora han descubierto los beneficios del teletrabajo. En consecuencia, hay una mayor flexibilidad laboral e incluso las empresas se plantean implementar el trabajo remoto como una modalidad permanente en su estrategia laboral.

Ante todos estos descubrimientos, el bienestar de la persona debe prevalecer. Cuando no hay horarios establecidos, el trabajo remoto se convierte en un problema pues genera cansancio excesivo y hasta problemas en la dinámica de los equipos. Las demandas laborales debido a la crisis pueden haber generado alta adrenalina al inicio, pero si no se tiene un manejo adecuado puede tener un impacto perjudicial.

Ahora es el momento de invertir el presupuesto restante, que usualmente iba a viajes de trabajo, en mejorar la experiencia laboral de todos. Desde construir un espacio más ergonómico, a dar algún beneficio adicional para aquellas personas con hijos muy pequeños. Todos estos beneficios deben velar por un trabajo más fácil, seguro y saludable.

Muchos negocios han demostrado que pueden adaptarse rápidamente a la situación, una habilidad que debe mantenerse. Por ejemplo, los restaurantes trabajan en base al delivery y el recojo en tienda ya que no pueden recibir a la misma cantidad de personas; empresas cerveceras han aportado creando desinfectantes en base a alcohol y empresas como General Motors adaptaron su planta para la creación de ventiladores. Los líderes deben preocuparse en mantener ese nivel de agilidad para cualquier ocasión.

La ventaja de la analítica

Durante esta crisis económica, los negocios necesitarán data para continuar con sus actividades en todas las áreas: fuerza laboral, liderazgo, desempeño, productividad y diseño de la organización. Aquellos que inviertan en estos campos podrán separarse del resto. Nunca antes se necesitó tanto los insights que puede entregar la data para definir qué se necesita para llevar a la fuerza laboral a otro nivel.

Mientras las empresas revisan las herramientas que necesitan, necesitan preguntarse si las métricas para evaluar la salud y la productividad de los empleados deberían ser más amplias y transparentes. Los stakeholders (incluyendo inversionistas, trabajadores, la comunidad y clientes) deberán evaluar a las empresas en diferentes actividades: desarrollo de habilidades, empleabilidad del personal, productividad sostenible, diversidad e inclusión, seguridad y bienestar, resiliencia y el equilibrio entre el trabajo y el hogar.

Habilidades de gestión digital

Los gerentes aún no cuentan con una guía de cómo manejar a sus equipos de manera remota, pero es su responsabilidad ayudarlos en esta nueva situación. Establecer llamadas más informales, donde cada miembro hace una recapitulación de lo ha estado haciendo en los últimos días ayuda bastante.

Con tantos cambios, ahora es el momento de invertir en automatización. Expandir y acelerar los programas de entrenamiento para mejorar las habilidades digitales de los trabajadores; los procesos automatizados y la aplicación de inteligencia artificial, requiere la participación humana para alcanzar la eficiencia. Los trabajadores están conscientes de las nuevas demandas laborales, puesto que 75% de empleados encuestados para el estudio Workforce of the future coinciden en que necesitan mejorar sus capacidades digitales para mantenerse competitivos.

A largo plazo

Si una organización cumple con los objetivos de mediano plazo correctamente (planeamiento creativo, iniciativas de bienestar, inversiones en tecnología, etc.), no solo será más fácil cumplir con las metas a largo plazo, también tendrán los elementos que se necesitan: un equipo flexible, una cadena de suministro resistente y una guía para una continua capacitación en automatización.

La pandemia ha causado que muchas empresas cambien su modelo de negocio por las necesidades del mercado, aprovechando sus habilidades técnicas en esta nueva normalidad. La realidad es que, en la era post pandemia, es muy probable que los diferentes grupos demográficos exijan formas alternativas de distribución para los productos. Nada de esto es completamente nuevo. Las organizaciones hoy en día se mueven en una coyuntura de constante cambio, y los stakeholders deben dar la oportunidad para que las empresas piensen y reconfiguren sus valores. Para un líder visionario, el momento de actuar es ahora.

Texto adaptado de Strategy+business. Para ver la versión en inglés, ingresa al siguiente link.

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