“El primer paso para resolver una crisis es reconocer que existe”

 

Frente a los diferentes riesgos que enfrentan las empresas hoy en día, junto a la complicada situación tanto política como económica que existe en varias regiones alrededor del mundo, es necesario estar listos para situaciones críticas. Al hablar de preparación, no solo refiere a la prevención, también de que hacer durante y luego de que la organización haya pasado por una crisis. Para profundizar sobre este tema, conversamos con Francisco García, socio de Business Recovery Services de PwC España, que nos explica cómo se debe afrontar estas situaciones en favor de la empresa.

Los continuos cambios en el mercado aumentan la vulnerabilidad de las empresas, generando incluso situaciones de crisis. ¿Cómo se deben enfrentar? 

El primer paso para resolver una crisis es reconocer que existe. Para muchos empresarios, las crisis equivalen a fracaso, a haber hecho algo malo y ser señalado por el mercado. Sin embargo, también pueden ser oportunidades para replantear la manera de hacer las cosas. La clave es saber es saber el origen y no enfocarse solo en los síntomas.

Manejar una crisis es complicado, tanto por el aspecto de negocio como por el humano. Se necesita manejar el nivel de estrés para poder tomar decisiones pragmáticas; y contar con profesionales especializados en la gestión de estos procesos. Puede haber personas muy capaces pero que, en situaciones como esta, no reaccionen con la misma tranquilidad o sensatez. Es vital contar con un equipo que sepa afrontar este escenario.

¿Cómo preparar a las personas?

Tener una buena estrategia de comunicación es fundamental, ya que evita la incertidumbre y brinda la oportunidad de conocer mejor la situación, analizarla y tratar de resolverla. Si hay una mala noticia, esta debe comunicarse de forma transparente y de la mano de una solución. Hay empresas que deciden no comunicar nada, y luego la crisis toma por sorpresa a las personas. No haber podido anticipar esta situación los lleva a no reaccionar de forma adecuada, complicando la gestión de los comités de riesgos o responsables.

En ocasiones, salir de una crisis implica reestructurar la empresa. ¿Cuáles son los pasos para hacerlo?

Lo primero es identificar qué ocurrió y por qué. Los resultados no dependen únicamente del desempeño de la organización, por lo que saber cómo se comporta el mercado es un factor importante. El momento en el que se detecta el problema es clave. Si se identifica con anticipación, hay mayor probabilidad de tomar las decisiones correctas. De lo contrario, se tendrá que actuar más rápido y correr el riesgo de que las decisiones no sean las mejores.

Como segundo punto, el factor humano cumple un rol fundamental en un periodo de crisis, por ello debe identificarse a quienes responden mejor ante la adversidad. Por último, las empresas deben hacer un ejercicio de sinceridad. Este proceso requiere un gran esfuerzo y, por ende, debe partir de su viabilidad. Si no es posible, una insolvencia probablemente será una mejor opción, en lugar de liquidar la empresa y que nadie obtenga un beneficio. Se debe analizar cada caso.

¿Cuál es la principal preocupación de tus clientes?

La incertidumbre, sin duda. En España vivimos una crisis entre 2008 y 2012. Muchos tuvieron problemas de endeudamiento que hasta hoy no han podido resolver, mientras que otros sí han tenido un periodo de bonanza luego de la crisis. A este segundo grupo le preocupa volver a encontrarse con un “enfriamiento” económico. Por otro lado, una preocupación más general es el ingreso disruptivo de la tecnología en los negocios; y cómo mejorar la eficiencia y mantener la competitividad de la empresa en el mercado.

Muchos creen que Perú podría atravesar un enfriamiento económico. ¿Cómo pueden prepararse las empresas peruanas para una eventual crisis?

Lo primero es entender el comportamiento del mercado, las posibilidades y herramientas que ofrece. Además, se debe conocer la legislación, establecer medidas de alerta y tener personal capacitado para abordar la situación. Lo ideal es estar preparado para que la crisis no encuentre a la empresa desprevenida. Las instituciones competentes deben estar listas para intentar salvar a las empresas y proteger no sólo al acreedor sino al negocio.

Esta preparación, tanto para la autoridad como la empresa, implica evaluar si vale la pena iniciar el proceso de reconstrucción, o si es necesario liquidar; evaluar cómo han funcionado los reguladores, la legislación, el rol de los bancos, el dinero de los llamados “fondos buitre” (que a pesar de no tener una imagen muy atractiva en el mercado ayudan a salvar algunos negocios). Hay organizaciones que podrían rescatar algunas piezas o áreas, pero por tratar de resolver el paquete completo, lo pierden todo.

Es importante aprovechar también la experiencia de otros mercados, como el español, para intentar preparar aspectos regulatorios que permitan una ejecución rápida. Nosotros tuvimos que hacerlo a la fuerza. Creo si se establece medidas preventivas con suficiente tiempo, llegado el momento todo será mucho más ágil.

¿Qué recomendarías a quienes están constituyendo una empresa para que su proyecto sea viable a largo plazo?

Muchas veces las empresas tienen un buen despegue y crecimiento orgánico. Sin embargo, esto no necesariamente está alineado a un buen planteamiento inicial. Los emprendedores, y líderes en general, deben reconocer que no lo saben todo y que necesitan conformar un buen equipo de trabajo, personas de disciplinas distintas que puedan asesorarlos en aspectos fiscales, financieros, estratégicos o cualquier otro tema en el que no sean expertos.

Adicionalmente, se necesita un contrapeso de control, un buen directorio conformado por personas independientes con experiencia en emprender, que conozcan las amenazas y riesgos que uno puede encontrar en el camino, y que cuestionen las acciones de la empresa. Cuando un negocio es pequeño, es más manejable. El problema se presenta cuando el tamaño de la empresa va en aumento y no existe una estrategia o una proyección de hasta dónde debe crecer.

 

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