Infraestructura sostenible: Desafíos y oportunidades en el futuro

Por Franco Horna, gerente de Auditoría de PwC Perú

Todos los sectores económicos han sufrido distintos impactos por el COVID-19, lo cual genera la necesidad de crear nuevos modelos de negocio para evitar que se vuelvan obsoletos. Esta situación se puede volver una constante en los próximos años, en donde en pocas ocasiones las empresas encuentren un entorno estático, considerando los cambios en las necesidades de los consumidores, las nuevas tecnologías y las tendencias globales.

La preponderancia de los aspectos ESG (Environmental, Social y Governance por sus siglas en inglés), con hincapié sobre el impacto que podrían tener en el cambio climático, es otro de los desafíos actuales para los negocios. El sector infraestructura no es ajeno a  la necesidad de crear nuevos modelos de negocio y tomar acciones concretas respecto a la emergencia climática. Ante esta situación, existe una serie de oportunidades para desarrollar un enfoque sostenible en el sector:

  • El crecimiento de la población urbana a nivel mundial será significativo. Según las Naciones Unidas, actualmente, esta asciende a 4.3 miles de millones y se espera un crecimiento aproximado a 6.6 miles de millones al 2050, representando el 68.4 % del total de la población en ese año. Esta proyección brinda oportunidades en relación a una mejor planificación urbana, incremento de construcciones, implementación de proyectos de gestión de energía, agua y residuos. Las necesidades crecientes generarán cada vez más una mayor oportunidad de aprovechamiento para el sector.
  • El incremento de la población tendría un impacto significativo en el cambio climático. Según ONU Hábitat (Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos), las ciudades consumen 78% de la energía mundial y producen más del 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero (principal responsable del cambio climático). La construcción de infraestructura y su uso, como el dado en las plantas de energía, edificios y transportes son contribuidores significativos a esta variable. Por ello, el sector debe enfocarse en prácticas sostenibles que conlleven a construir proyectos bajos en carbono, de resiliencia climática y sostenibles a gran escala. Un ejemplo de estos proyectos podrían ser los orientados a soportar el smart mobility, que implica el uso de medios de transporte alternativos para reducir la utilización de vehículos privados, priorizando las fuentes de energía renovables y su uso sostenible.
  • El sector infraestructura tiene potencial de crecimiento  en mercados emergentes, como el nuestro. El  Fondo Monetario Internacional estima que la inversión requerida para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible al 2030 (entre los que resaltan el objetivo 9 sobre Industria, Innovación e Infraestructura; y el objetivo 11 relacionado a Ciudades y Comunidades Sostenibles) en 121 mercados de economías emergentes ascenderá aproximadamente a un 2.5% del PBI de ese mismo año. Por lo tanto, estos proyectos serán muy atractivos para los inversionistas, con un soporte e interés activo de otros grupos de interés que tendrán una oportunidad clave para mejorar la economía y construir infraestructura de manera sostenible, aprendiendo de los impactos climáticos de ciudades en países más desarrollados actualmente.
  • El diseño del ciclo de vida de los activos y su flexibilidad en el futuro. La premisa será que los activos de infraestructura cambien con base en los cambios de necesidades de los usuarios. Tomando nuevamente al smart mobility como ejemplo, este podría reemplazar grandes áreas de parqueo público por estaciones de carga de energía para vehículos menores como bicicletas o monopatines eléctricos. Asimismo, como la demanda de energía crece, es probable que se generen mayores residuos. Para ello, la infraestructura relacionada deberá estar diseñada de una forma que maximice la vida útil preservando el uso. Se necesitará integrar una economía circular en el sector para aprovechar al máximo todos los materiales que se utilicen en los activos.

El COVID-19 ha sido una prueba clave para el sector, pero claramente existen desafíos y oportunidades que se deben aprovechar en el futuro. El entendimiento del entorno cambiante que afrontamos actualmente, que será una constante en las próximas décadas, permitirá a los líderes del sector y de aquellos en su cadena de valor estar en una mejor posición para capitalizar estas oportunidades. Asimismo, estas situaciones requerirán una participación activa de otros grupos de interés, como los organismos gubernamentales o la ciudadanía, para tener un rol fundamental en establecer un propósito común de lo que se quiere alcanzar como país.

Fuentes:

Deja un comentario

Volver arriba