¿Cómo acelerar la innovación puede ayudar durante la crisis?

Las empresas alrededor del mundo están viendo la manera de ayudar a enfrentar la pandemia del COVID-19, mientras siguen con sus ventas de productos y servicios para mantener a su fuerza laboral. Esta situación está generando varias ideas en todos los niveles de las organizaciones. El desafío es convertir esas ideas en realidad lo más pronto posible.

Existen varios ejemplos de cómo las compañías pueden actuar rápido en beneficio de la sociedad. Cuando el Huracán Katrina llegó al golfo costero de los Estados Unidos en 2005, la marca Tide pensó cómo ayudar a los afectados: decidieron llevar a las ciudades lavadoras y secadoras para ayudar a las personas con su ropa sucia. Esa idea se mantuvo y hasta ahora existen lavanderías móviles en beneficio de los más necesitados.

Recién iniciada la pandemia, en Asia había una alta demanda de mascarillas reusables para niños. Crayola lanzó el SchoolMaskPack, que permitía a las familias comprar 5 mascarillas de colores para niños para cada día de la semana, las cuales pueden lavar y reusar. La respuesta del público ha sido tan positiva que el producto se ha expandido a diferentes países.

En ambos casos, las empresas se movieron rápidamente porque tenían tres ingredientes cruciales para implementar nuevas ideas en tiempo récord:

Innovación como misión

Hay una gran diferencia entre apoyar la innovación y que sea un imperativo institucional. Marcar esa diferencia empieza por tener una mentalidad que debe ser impulsada por los líderes: la innovación es una misión, no solo una buena idea. Es algo que todos deben trabajar, de alguna manera, todo el tiempo. La mentalidad innovadora de Apple, por ejemplo, está completamente integrada en la misión y en la organización de la compañía. Tim Cook, CEO de la empresa, la describe como “un grupo de personas que intentan cambiar el mundo para mejor”.

La emergencia brinda una oportunidad para que las ideas se conviertan en acciones. Que todos puedan participar, aportar sus ideas y opinar al respecto, sin importar cual sea el cargo. Cuando el concepto va aterrizando, el trabajo colaborativo ayuda a moldearlo para su etapa final.

Plazos irreales

Decirlo así suele tener una connotación negativa, pero en medio de una pandemia, cuando nos referimos a acelerar el paso en cuanto a la innovación, los plazos irreales pueden ser muy útiles. Establecer fechas límite que pueden parecer imposibles de alcanzar, comprendiendo el desafío que eso significa, puede desatar una energía positiva provocando que las personas vean las cosas de manera distinta.

Para el proyecto SchoolMaskPack, se creó un horario de atención las 24 horas, con diferentes personas encargadas por turnos. Crayola tenía gente disponible a cualquier hora para aprobar u opinar instantáneamente sobre las decisiones, sin necesidad de demoras ni trámites burocráticos.

Los plazos ajustados pueden hacer que el trabajo sea aún más creativo. Los investigadores Teresa Amabile, Constance Noonan Hadley y Steven J. Kramer explicaron en Harvard Business Review que bajo ciertas condiciones “la gente puede y, de hecho, encuentra soluciones ingeniosas en períodos de tiempo desesperadamente cortos”. Estas condiciones incluyen un sentido de concentración en el que las personas se enfocan en la actividad “durante una parte significativa del día”; colaboración limitada, con personas que trabajan más en parejas y menos en grupos; y una sensación de estar en una “misión”.

Apoyo excesivo

El tercer ingrediente crucial es un compromiso institucional profundo y real. Trabajar con fechas irreales requiere un apoyo financiero, emocional y logístico importante. La empresa Tide estaba dispuesta a entregar todos los recursos necesarios mientras sus trabajadores se concentraban en eso dejando de lado otros proyectos. Para SchoolMaskPack, la empresa de manufactura Supara estaba dispuesta a detener sus operaciones para empezar con la fabricación de mascarillas.

Es necesario tener ese soporte incondicional, inclusive cuando no hay certeza de que ese proyecto obtenga los resultados deseados. Pero para tener una oportunidad de éxito mayor, ese apoyo es clave.

Desde luego, el factor económico es importante. Por ejemplo, empleados que encabezan un proyecto de respuesta rápida pueden idear un plan, pero necesitarán $3 millones adicionales al presupuesto o requerirán duplicar el tamaño de un equipo. En esos casos, los líderes deben escucharlos, ayudarles a pensar en formas de lograr la misma tarea con menos recursos y, lo que es más importante, hacer todo lo posible para conseguir lo que necesitan.

Por terrible que sea la pandemia, puede ser una oportunidad para que florezca la innovación. Hacer que las grandes ideas sucedan en este momento ciertamente puede ser agotador, pero las recompensas son mayores y podrían, incluso, llegar en un plazo de tiempo más corto.

Texto publicado en Strategy+Business. Para revisar la versión en inglés, ingrese a: https://www.strategy-business.com/blog/How-businesses-can-fast-track-innovation-to-help-during-a-crisis

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