La reforma de la IBOR y su impacto contable en los instrumentos financieros

Por Víctor Villar Córdova, gerente de Consultoría Contable y Mercado de Capitales de PwC Perú

Tras los fuertes cuestionamientos que tuvo la LIBOR (“London InterBank Offered Rate”) como tasa de referencia después de la crisis financiera internacional de 2008 y después que el Consejo de Estabilidad Financiera publicó un informe que ponía de manifiesto su vulnerabilidad ante posibles manipulaciones, dado que se basa en las referencias que aporta un panel muy limitado de bancos contribuyentes; se inició un proceso de reforma que culminó con la decisión de la UK Financial Conduct Authority (“FCA”) de no obligar más a las entidades bancarias a participar en el proceso de brindar información para el cálculo de la LIBOR, a partir de fines de 2021 y a dejar de supervisar el cálculo de estas tasas de referencia.

A la fecha, ya se han propuesto reemplazos; pero este cambio no solo impactará a las entidades financieras sino también a empresas no financieras que mantienen transacciones afectadas de manera directa o indirecta por esta tasa de referencia.

Aún si una entidad no mantiene ninguna transacción o contrato con referencia a la LIBOR, este índice suele ser usado como base para la construcción de tasas de descuento para medir activos y pasivos con propósitos de presentar información financiera. Por ejemplo, para la estimación del importe recuperable cuando se evalúa el deterioro del valor de los activos, para la estimación de las obligaciones por beneficios a los empleados, activos y pasivos de seguros, provisiones y pasivos por arrendamientos.

Por otro lado, donde se espera una mayor incidencia e impacto es en el caso de los instrumentos financieros, los cuales incluyen predominantemente instrumentos de deuda que devengan tasas LIBOR (activos y pasivos), así como instrumentos financieros derivados de tasas de interés también referenciadas al mismo índice.

El IASB (“International Accounting Standards Board”), entidad que establece y emite las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), inició hacia finales del tercer trimestre del año 2019 un proyecto de dos fases que busca proporcionar ciertos alivios temporales mediante la emisión de adendas, dada la incertidumbre de los impactos de la reforma de la LIBOR. La Fase 1 se concentró en aspectos de la contabilidad de coberturas de tasas de interés, que permitía a las empresas continuar con sus relaciones de cobertura al seguir asumiendo que se cumplen ciertos requerimientos contemplados en la NIIF 9: Instrumentos financieros; que, de otra manera, hubiesen implicado la terminación de dichas relaciones de cobertura por la incertidumbre de la nueva tasa de referencia.

La Fase 2 del proyecto del IASB inició en la segunda mitad del año 2020, centrándose específicamente en i) cambios en los flujos de efectivo contractuales; y, ii) contabilidad de coberturas.

Respecto de los cambios en los flujos de efectivo contractuales producto de la reforma, las empresas deberán prestar especial atención a cómo se renegocian los términos de los contratos y cómo cambian estos flujos de efectivo. Las adendas de la Fase 2 contemplan como expediente práctico que las diferencias identificadas podrán ajustar la tasa de descuento de los instrumentos con el fin de no reconocer una ganancia o pérdida inmediata. Esto, siempre y cuando la actualización en los términos del contrato sea necesaria, como consecuencia directa de la reforma de la tasa de interés de referencia y siempre que la base de determinación de la nueva tasa sea económicamente equivalente a la base previa. Si las empresas no logran sustentar que las renegociaciones cumplen los criterios descritos, deberán aplicar las consideraciones actualmente existentes de baja de activos y pasivos financieros de acuerdo con NIIF, lo que implica una evaluación del criterio del test 10% (para pasivos financieros), así como de otros criterios cualitativos del contrato, lo que finalmente podría llevar a reconocer de manera no deseada efectos en ganancias y pérdidas inmediatos.

Por el lado de la contabilidad de coberturas, las adendas requieren que las empresas hagan cambios a la documentación formal que es requerida por las NIIF, por la nueva referencia de la tasa que genera el riesgo. Es importante resaltar que los cambios o desfases que pudieran existir entre el elemento cubierto y el instrumento de cobertura, así como en sus mediciones para el reconocimiento contable, podrían originar una ineficacia en la relación de cobertura que deberá ser reconocida a través de ganancias y pérdidas. Deberá prestarse especial atención a cómo se realizan las renegociaciones y cambios por los impactos que podrían generarse.

Las adendas deberán ser aplicadas a partir del 1 de enero de 2021 de manera retrospectiva, sin embargo, se brinda la posibilidad de no reestructurar información comparativa en los estados financieros.

Es importante que las empresas vayan empezando con el análisis de los impactos que implican el cambio de la tasa LIBOR a las nuevas tasas de referencia, no solo desde la perspectiva del reporte financiero, sino también en aspectos regulatorios, legales, de gestión operativa de riesgos y de infraestructura con el fin de minimizar potenciales resultados indeseados en la transición.

Tasas que reemplazarán a la LIBOR

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