Las claves de un buen planeamiento estratégico en los negocios

La pandemia y la transformación digital han sido críticas para el desarrollo de la actividad empresarial. Muchas empresas han debido reinventarse, redescubriendo su propuesta de valor. Américo Vallenas, director de Strategy& de PwC Perú, nos explica la importancia del planeamiento estratégico en las organizaciones y cómo deben distribuirse las funciones para garantizar el éxito al momento de su ejecución.

¿En qué consiste un proceso de planeamiento estratégico y por qué es importante?

El planeamiento estratégico se basa en desarrollar un plan con iniciativas tangibles que alineen a la organización en objetivos de corto, mediano y largo plazo. El proceso consiste en entender las capacidades de la empresa, la propuesta de valor y las oportunidades en el mercado (core del negocio y adyacencias) para definir rutas de crecimiento con iniciativas donde la empresa tenga el derecho a ganar.

Con base en las iniciativas y capacidades actuales de la empresa, se debe elaborar un plan de fortalecimiento de capacidades diferenciadoras para poder llevar a cabo dichas iniciativas de manera adecuada, lo cual llamamos habilitadores operacionales.

Finalmente, se establece una hoja de ruta, un plan de inversiones y un plan de transformación con base a las iniciativas, capacidades y cultura organizacional.

¿Quién lo debe liderar y cuándo es el mejor momento de hacerlo?

Para que un plan estratégico tenga éxito debe estar impulsado por el directorio y articulado coherentemente por la gerencia.

Es importante tener un plan estratégico porque establece una dirección de crecimiento y permite enfocar esfuerzos e inversiones hacia un objetivo claro; y es necesario que los planes estratégicos se revisen cada 3-5 años, un tiempo adecuado para evaluar su progreso, pero suficiente para hacer ajustes de acuerdo con el mercado. Usar casos de negocio con escenarios posibles facilita la revisión del plan y lo hace accionable y medible.

En nuestra experiencia, las empresas inician con sus planes estratégicos en cuatro momentos:

  1. Empresas sobrecrecidas: donde el crecimiento ha sido a pasos agigantados y se complica la gestión cotidiana para encontrar oportunidades de crecimiento o rentabilización.
  2. Empresas atadas a una inversión: donde se ha iniciado una transformación, incluyendo inversiones, pero no hay un camino claro. En este tipo de organización, los accionistas buscan asegurar la creación de valor.
  3. Empresas proactivas: crecen rápidamente, con varias avenidas de crecimiento, pero no tienen la capacidad de cumplir todos los planes. El reto es priorizar las oportunidades con base en las capacidades diferenciadoras de la empresa.
  4. Empresas con planes recurrentes: que constantemente realizan planeamientos estratégicos, tienen una dirección clara y el reto es validar / ajustar las avenidas de crecimiento según los cambios en las tendencias del mercado.

¿Cuáles son los factores críticos de éxito del proceso?

Existen cuatro factores críticos para el éxito del planeamiento estratégico: liderazgo y compromiso, comunicación efectiva, integración de estrategia y cultura; y gestión de riesgos y oportunidades.

En cuanto a liderazgo y compromiso, es importante contar con un liderazgo y un equipo comprometido con lograr los objetivos de manera que puedan dar el ejemplo para asegurar que todos los colaboradores entiendan la importancia de su posición en la empresa y apoyen el desarrollo satisfactorio de las iniciativas definidas en el plan.

La comunicación efectiva se refiere a que el plan estratégico debe comunicarse de manera efectiva y asertiva a todo nivel, para asegurar un entendimiento común y un compromiso de parte de los colaboradores. Ellos deben ser capaces de entender los motivos por los que todas las partes de la organización deben trabajar unidos para crear valor.

El tercer punto se relaciona con que muchas veces los procesos de planeamiento estratégico pueden generar incertidumbre en los colaboradores o que estos se opongan al cambio; por eso es indispensable que los líderes consideren la integración de la cultura de la empresa a la nueva estrategia para asegurar una transición adecuada.

Finalmente, en el proceso de planeamiento estratégico se definen los riesgos y oportunidades potenciales. Sin embargo, es fundamental abordarlos de manera adecuada para minimizar el impacto de los riesgos y maximizar el valor de las oportunidades para la organización.

¿Cómo ha cambiado el proceso de planeamiento estratégico con el Covid-19?

El Covid-19, por la incertidumbre que representaba en un momento, obligó a que las empresas no solo trabajen en un plan estratégico, sino que también desarrollen escenarios de corto plazo con diferentes jugadas para sobresalir de la crisis.

Al inicio de la pandemia, los planes estratégicos estaban bastante ligados a rentabilizar la operación, salvaguardar el capital de trabajo o hacer más eficientes las operaciones. Hoy, un año y medio más tarde, el panorama es un poco más claro y ha incorporado un factor clave: el bienestar del equipo de trabajo y su impacto en los resultados sostenibles de las empresas.

¿Cómo medir el logro de los objetivos del plan?

Existen dos tipos de objetivos que se debe medir. El primero es el impacto del plan estratégico en los indicadores clave del performance de la empresa como ventas, utilidad operativa, EBITDA, ROIC, entre otros.

El segundo es el avance del plan en comparación con el cronograma de inversiones e implementación. Esto nos permite revisar si se está implementando bajo los tiempos correctos y con el presupuesto acordado.

En ambos casos, se definen roles y responsables del cumplimiento de los objetivos, así como indicadores que permitan el monitoreo de su avance y cumplimiento. Con esas medidas establecidas, es posible evaluar el desempeño y tomar acciones correctivas para asegurar el éxito.

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