Las ventajas de la confianza

 

Por Bob Moritz, líder global de PwC. 

Los titulares que siguieron al Foro Económico Mundial 2019 en Davos fueron un tanto pesimistas. Sin embargo, también hubo signos de optimismo y acción. Los pasos iniciales de un camino más inclusivo hacia la prosperidad global son cada vez más claros, como se recoge en la Encuesta Anual Global de CEOs de PwC, revelada en la víspera del Foro Económico Mundial desde hace 22 años. Es a partir de esta y otras investigaciones que hemos aprendido lo siguiente: La confianza engendra crecimiento: el análisis detallado de las respuestas de la encuesta durante la última década revela una fuerte correlación entre el cambio en las expectativas de los CEO para el crecimiento de los ingresos de su organización en el año siguiente, y el crecimiento real del PBI mundial en ese mismo periodo. Es decir, la confianza del CEO es un indicador líder de la prosperidad económica mundial. Se sacude la confianza: este año, la encuesta revela una caída dramática de 12% en la confianza del CEO respecto al año pasado. Esto sugiere un crecimiento del PBI mundial aún más moderado de lo que señalan algunos de los principales pronósticos económicos.  El crecimiento ya no significa progreso: en este mundo globalizado y tecnológicamente interconectado, el crecimiento económico se ha separado del progreso social. En consecuencia, el PBI y el rendimiento de los accionistas son indicadores de éxito cada vez menos adecuados. A medida que el mundo se vuelve más transparente, los problemas de la desigualdad de la riqueza y la diferencia entre “los que tienen” y “los que no tienen” se vuelven cada vez más obvios.

¿Qué deben hacer los altos ejecutivos en este contexto? La primera tarea es restaurar la confianza de los CEO en el crecimiento inmediato de su propia empresa. Esto luego se traducirá en un crecimiento económico global que beneficie a todos y promueva los intereses de la sociedad en general.

 Liberando la confianza de los CEO Para responder cómo restaurar la confianza de los CEOs, analizamos detenidamente cómo los altos ejecutivos evalúan las amenazas a sus negocios. Como se puede observar en la tabla de abajo, en las últimas tres encuestas, hubo una variación considerable entre los CEO confiados (aquellos con perspectivas de crecimiento de ingresos positivas en el año venidero) y no confiados respecto a diferentes amenazas. Los problemas “calientes“, ubicados en el cuadrante inferior derecho -como el crecimiento económico incierto y el exceso de regulación- captan la atención de los CEO en general; pero son de particular interés para los CEOs no confiados, de ahí su posición en la parte inferior.  Por otro lado, los problemas considerados “prioridad estratégica” -como la velocidad del cambio tecnológico- también son críticos para la mayoría de los directores ejecutivos, pero son especialmente importantes para los CEO más confiados. De la misma forma, un “problema a fuego lento“, como la falta de confianza en los negocios, es más importante para los CEOs menos confiados, por lo que cae por debajo de cero. No obstante, estas no son amenazas críticas, de ahí su posición hacia la izquierda. Finalmente, el cuadrante superior izquierdo muestra amenazas “en el radar“, como el cambio climático y el daño ambiental. Estas son registradas principalmente por los CEO con mayor confianza, pero se clasifican más bajo, como preocupaciones generales.

En general, los CEO con más confianza se diferencian por su atención ante las amenazas estratégicas a largo plazo. Estos cuentan con el espacio y la plataforma para ir más allá de las preocupaciones comerciales diarias, y concentrarse también en problemas globales a futuro. En contraste, los menos confiados están más enfocados en los obstáculos que amenazan su capacidad para operar en el corto plazo. Por ello, el crecimiento económico incierto sobresale en el cuadrante de “problemas calientes” de la tabla como el tema de mayor impacto.

Del mismo modo, ambas cohortes mostraron respuestas “espejo” al ser cuestionadas sobre el crecimiento económico de los próximos 12 meses. El 45% de los CEO confiados perciben que la economía global está mejorando; mientras que el 45% de los que no confían la ven declinar.

No obstante, siempre hay espacio para mejorar la confianza de los CEOs y hacerlo tendría resultados significativos. Para ello, el foco puede estar en las inversiones a largo plazo que los líderes empresariales ya están haciendo en innovación, expansión, educación y diferenciación. No sorprende que la “velocidad del cambio tecnológico” sea la preocupación más crítica que acecha a los CEO confiados en comparación con sus colegas no confiados. Aquellos con mayor optimismo reportan más experiencia con datos, análisis e inteligencia artificial (IA). Es decir, saben lo suficiente para estar atentos al cambio tecnológico y, lo que es más importante, ven las oportunidades para impulsar una transformación digital holística.

Estos altos ejecutivos ya se están cosechando los frutos de sus iniciativas digitales. El 52% de los CEO confiados dice estar “significativamente adelantado” o “algo adelantado” en la capacidad de su organización para tomar decisiones basadas en datos y análisis, respecto a sus competidores. La cifra contrasta con el 40% de los menos optimistas. Asimismo, el 45% de los CEO confiados ha implementado iniciativas de IA en su organización, versus el 32% de los no confiados.

Los pasos hacia la prosperidad

 Tras considerar el tema de la confianza, pasamos al segundo aspecto relevante: asegurar que los pasos tomados para generar confianza se traduzcan en un crecimiento económico global que beneficie a todos en lugar de a unos pocos elegidos. Si bien el fomento de la confianza en la sociedad mediante el avance del progreso social ha sido tradicionalmente el dominio del gobierno, es claro que las empresas deben desempeñar un papel más importante.

Según el Barómetro de Confianza de Edelman 2019, las personas confían más en su empleador que en cualquier otra institución social. Las empresas han empezado a reconocer esta responsabilidad y las redes sociales han acelerado esa tendencia al brindar a las partes interesadas más oportunidades para comentar el progreso de las compañías. Los empleados, clientes, accionistas e incluso miembros de la comunidad están presionando a las organizaciones para que se comprometan y cumplan un propósito corporativo más allá de maximizar las ganancias a corto plazo.

Desde nuestra perspectiva, estos son los cuatro imperativos críticos que las empresas deben emprender en coordinación con el gobierno, para trazar un camino hacia la prosperidad generalizada:

1. Aborda temas que no solo sean relevantes, sino que también se ajusten a su propósito y marca: no podrá abordar estas cuestiones solo, pero puede generar confianza si es auténtico en su contribución. Una compañía de alimentos o bebidas tiene una licencia para tocar temas como la obesidad y la nutrición, debido al conocimiento que ha adquirido a lo largo del camino, incluso si parece una desviación de las prácticas pasadas. Una empresa de servicios financieros puede sugerir soluciones a los problemas de la inequidad de riqueza que darán frutos si se realizan en colaboración con entidades externas, como el gobierno y organizaciones sin fines de lucro. Por otro lado, las compañías de energía están descubriendo que hacer esfuerzos de buena fe para abordar temas ambientales (como el cambio climático) les da un lugar en la mesa de resolución de problemas. 

Esfuerzos como estos exigen que se replantee algunas de las actitudes arraigadas que usted y los demás líderes de su compañía han desarrollado a lo largo de los años. Por ejemplo, muchas prácticas miopes se han defendido con el pensamiento: “Incluso si no lo hiciéramos, nuestros competidores lo harían“. Cambiar esta cultura no será fácil. Además, habrá muchas ocasiones en las que el curso de acción correcto no esté claro, lo cual es otra razón para estar cerca de los problemas con los que ya tiene alguna experiencia. Aprenda a ver a su compañía como la ve el público, mientras mantiene su propia perspectiva, conocimiento especializado y compromiso con el futuro de su empresa. El negocio es interdependiente con el mundo en general.

2. Di lo que harás y haz lo que dices: para abordar la oportunidad de impacto más grande -el crecimiento económico incierto- necesitamos transparencia. Empresas y gobiernos deben comunicar de manera clara y temprana, entre sí y al público, los resultados esperados de sus acciones (relacionadas con la inversión o la política). Esta transparencia debe incluir también la justificación de sus elecciones y prácticas. Las transacciones a puerta cerrada y las agendas secretas no funcionan ni deben existir en nuestro mundo interconectado en tiempo real. Necesitamos hablar más sobre lo que estamos haciendo, por qué lo hacemos y qué impacto está teniendo esta acción. Puede parecer simple, pero es un ejercicio incómodo para muchas instituciones, tanto privadas como públicas, acostumbradas a anunciar iniciativas e inversiones cuando la tinta está seca.

Los líderes empresariales no confiados necesitan mayor certeza sobre el rendimiento potencial para sus stakeholders antes de tomar riesgos y desplegar capital. Este es un punto difícil para los ejecutivos de hoy. Los gobiernos (nacional, local y distrital) pueden aliviar esa ansiedad al aclarar el qué, por qué y cómo de las políticas propuestas (o, al menos, hacia dónde apuntan). Dado que la confianza del CEO es un indicador de crecimiento económico, es interés de cada gobierno que sus negocios tengan éxito.

Paralelamente, cuando las empresas hacen grandes inversiones deben involucrar a la comunidad y comunicar el impacto potencial de la inversión. Esto conviene a ambas partes y crea una base para la cooperación a largo plazo y el éxito mutuo. Por ejemplo, en el uso de zonas de oportunidad o zonas económicas especiales, en las que las empresas obtienen beneficios fiscales para abrir una empresa en una comunidad en particular, ser transparente desde el principio puede marcar una enorme diferencia en el resultado. Algunas propuestas recientes de este tipo lo han reconocido al asignar créditos fiscales adicionales a proyectos en los que las identidades de los inversores y los detalles del acuerdo son públicos. Estos beneficios se pueden usar no solo para reconocer el potencial de nuevos empleos, sino también para recompensar el compromiso de la comunidad y sus objetivos de contratación específicos, así como los programas de desarrollo de la fuerza laboral.

3. Proporcionar el aprendizaje permanente de las habilidades más importantes: como se mencionó anteriormente, la velocidad del cambio tecnológico es la amenaza más crítica que mantiene a los CEO confiados despiertos por la noche. Las tecnologías están afectando nuestras vidas en un grado y ritmo sin precedentes, lo que plantea preocupaciones legítimas sobre temas tan diversos como el empleo, la privacidad y la política. Incluso si su empresa no invierte en tecnología, su gente existe en un entorno en constante cambio que afectará todo lo que hacen en el trabajo y en el hogar.

¿Cómo puede una empresa u organización gubernamental seguir el ritmo de este cambio? Enfocándose en lo humano, no en la máquina. En la discusión sobre el potencial de la IA para eliminar empleos, los observadores pasan por alto el hecho de que el mayor problema actual es ocupar los puestos de trabajo que crean las tecnologías emergentes. La falta de disponibilidad de habilidades clave es una de las 10 principales amenazas al crecimiento en todas las regiones del mundo, según la Encuesta Anual de Directores Generales de PwC. Más del 60% de los CEOs encuentra “más difícil” contratar trabajadores en su industria, en comparación con el 43% obtenido hace siete años. La principal razón es el déficit en la oferta de trabajadores calificados.

A nivel mundial, los CEOs consideran que la solución es una capacitación más significativa. En América del Norte, los CEOs equilibran esta respuesta con “establecer un sólido flujo desde la educación“. Educadores y empresas pueden colaborar más en este frente, innovando y adaptando los sistemas escolares para que se centren más en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y habilidades matemáticas), pero también en habilidades blandas creativas y de resolución de problemas, así como empatía. El futuro no es solo para los analíticos. Las personas con mentalidades más creativas y listas para usar también prosperarán. Serán más empleables durante toda su carrera, sin importar la tecnología. Les será más fácil cambiar de trabajo si son desplazados y estarán más abiertos a trabajar con nuevas tecnologías cuando se adopten.

Más allá de la universidad o institutos superiores, las empresas son los principales motores en la oferta de programas de capacitación y adiestramiento para quienes ya están en la fuerza laboral. Muchas organizaciones actualmente están implementando programas para facilitar la transición a un mundo digital. En PwC, estamos preparando el futuro de nuestra fuerza laboral a través del aprendizaje basado en tecnología, que incluye podcasts, gamificación, desarrollo de habilidades inmersivas, contenido multimedia y pruebas enviadas a través de plataformas móviles.

Hemos creado la aplicación Digital Fitness que proporciona a cada uno de nuestros empleados una evaluación personalizada de su visión digital. A partir de ella, la aplicación guía a las personas a las herramientas y recursos de aprendizaje para llenar los vacíos y realizar mejoras. Además de proporcionar una ruta de aprendizaje personalizada, la aplicación genera información valiosa para la planificación de la fuerza laboral de la empresa y las estrategias de desarrollo de habilidades. Al reconocer su valor para otros empleadores, hemos puesto la app gratuita a disposición del público en las tiendas de aplicaciones comunes.

 4. Abordar los problemas globales a nivel de base: a medida que se extiende el sentimiento populista y proteccionista, el concepto de globalización está siendo cuestionado, junto con las instituciones multilaterales y los acuerdos internacionales. Sin embargo, las empresas y los gobiernos aún pueden avanzar a nivel local para abordar las amenazas estratégicas a largo plazo: el cambio climático, el proteccionismo y la velocidad del cambio tecnológico.

Por ejemplo, aunque las respuestas nacionales al cambio climático -como el Acuerdo de París de 2015– captan gran parte de la atención mundial, algunas de las actividades más efectivas tienen lugar a nivel local. Los alcaldes en distintas ciudades del mundo han unido fuerzas con empresas para avanzar hacia economías con menos emisiones, más resistentes al cambio climático. El número de compañías globales que adoptaron “precios del carbono” se cuadruplicó en tres años, de 150 en 2014 a 607 en 2017, según la organización británica de vigilancia CDP. Otras 782 compañías dijeron que introducirían medidas similares dentro de dos años. En ese momento, estas 1,400 compañías globales representaban US $ 7 billones en ingresos anuales.

Proyectos como estos no solo abordan las preocupaciones de los CEO más confiados, sino que, al generar confianza con la comunidad en un tema crítico, refuerzan la confianza de los CEOs menos optimistas, más preocupados por la “falta de confianza en los negocios” y la “preparación para responder a una crisis“.

Lo que la confianza otorga a la sociedad

Más allá de la fuerte correlación entre el crecimiento del PBI mundial y la confianza del CEO en el crecimiento de los ingresos a corto plazo, la confianza es importante porque le brinda a los líderes una visión más estratégica y de largo plazo. Como CEO de una gran organización global, una que trabaja con miles de otros CEO en todo el mundo, he visto de primera mano el bonus que otorga la confianza. Los líderes confiados, específicamente aquellos que esperan un crecimiento de ingresos para su propia compañía el próximo año, son más efectivos en la forma en que asumen riesgos, despliegan capital, contratan y capacitan a los trabajadores e invierten en sus comunidades para ayudar a impulsar el progreso de la sociedad.

Ese es el apalancamiento en la confianza empresarial. Permite a los CEOs navegar un curso más estable y con visión de futuro para sus propias empresas, y eso nos ayuda a todos a manejar las amenazas globales y sociales, como el crecimiento económico incierto y el cambio climático. Este factor permite que los sectores público y privado se unan y resuelvan problemas apremiantes, promoviendo el rendimiento económico y el bienestar de la sociedad.

 

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