Líderes: ¡Escuchen a sus equipos!

 

No es extraño que al hablar de trabajo las personas tiendan a describir a sus jefes. Algunos quizá listen sus cualidades y capacidad de liderazgo, mientras que otros podrían tener más de un reclamo. En ambos casos, en especial si existe una preocupación genuina por la cultura organizacional, vale la pena preguntarse si los trabajadores se sienten escuchados por sus jefes. Probablemente, la mayoría responda de manera negativa, admitiendo la existencia de una pared imaginaria que les impide tener una relación de confianza con quienes ocupan los cargos más altos.

La capacidad de escuchar es cada vez menos común, especialmente en esta era dominada por las redes sociales, donde las comunicaciones se centran en celulares y computadoras, y las conversaciones adoptan la forma de monólogos, donde cada uno busca ser el centro de atención.

Saber escuchar puede ser una tarea difícil para cualquiera en una posición gerencial, debido a la presión que experimentan los altos ejecutivos. Sin embargo, esta habilidad es esencial para conseguir un liderazgo efectivo, por dos distintivas razones. Primero, para navegar entre las fuerzas disruptivas que afectan a todas las industrias, los líderes deben armar un equipo de personas con diversas perspectivas y experiencias, capaces de enfrentar los nuevos desafíos de la empresa. Esta tarea requiere disposición para escuchar y entender puntos de vista distintos.

Los líderes deben recordar que no son los protagonistas, y dar espacio a los miembros de sus equipos para que participen y compartan sus opiniones. Generar espacios de confianza y atraer a otros es un arte en sí, y muchos líderes con ideas inteligentes saben lo importante que puede llegar a ser un buen oyente.

La segunda razón por la que escuchar es una habilidad crucial es que mientras más alto se ubique el líder en la estructura organizacional, más probable será que se encierre en una burbuja. En un escenario donde las personas quieren establecer sus propias agendas, y nadie quiere llevar malas noticias a los ejecutivos, los líderes necesitan desarrollar un radar para sentir no solo lo que dicen los trabajadores, también lo que expresan mediante su lenguaje corporal y lo que probablemente se estén guardando para ellos mismos. El liderazgo implica poder salir de la burbuja para saber lo que realmente está pasando en la compañía, y escuchar es una manera efectiva de hacerlo.

Vivimos en un mundo caracterizado por la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Las personas muestran una menor cercanía a las jerarquías tradicionales y son más críticas, lo que puede complejizar la tarea de un líder. Un claro ejemplo de esta incertidumbre es la desconfianza que el rápido avance de la tecnología genera en la fuerza de trabajo, por el temor de ser desplazados por la automatización. Si bien todas las organizaciones deben apostar por la digitalización, independientemente del rubro en que se encuentren, para no quedar detrás de sus competidores, el elemento humano es igual de importante, y es responsabilidad del liderazgo de la compañía estar al tanto de estas preocupaciones, abordarlas y resolverlas para el bienestar de su personal.

Los trabajadores son la clave del éxito de cualquier empresa, pues son quienes identifican los problemas del negocio y pueden generar posibles soluciones. Si embargo, esas ideas no siempre llegan a las altas esferas de la corporación. ¿Por qué? Puede deberse a diversas razones, pero muchas veces simplemente se debe a la falta de comunicación entre los jefes y los colaboradores, ya que estos últimos no siempre comparten sus ideas por miedo, falta de confianza o inseguridad.

Amy Edmondson, destacada profesora de Harvard Business School, desarrolló el concepto de seguridad psicológica, basado en la creencia que el ambiente donde te encuentras es seguro para tomar riesgos interpersonales. Así, las personas psicológicamente seguras podrán expresarse cuando lo crean necesario, con ideas relevantes, preguntas y preocupaciones, sin ser censurados de manera gratuita.

La responsabilidad de generar un ecosistema de confianza recae en el líder, quien debe buscar que el trabajador se sienta libre de ser como es. Ninguna persona debe ver su carrera comprometida por tener una opinión diferente. ¿Cómo se logra ese objetivo? Creando un ambiente favorable donde todos, en especial el líder, escuchen las diversas opiniones de todos los miembros del equipo.

Ser un oyente efectivo es crucial para crear las condiciones en las que el personal pueda ser libre de expresar sus ideas, tanto buenas como malas. La ausencia de esta habilidad en los altos mandos de las organizaciones es la razón por la cual muchas veces el distanciamiento con la fuerza de trabajo es tan marcado.  Aquellos que si lo aprovechen notarán el poder que puede llegar a tener la capacidad de escuchar.

 

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