La definición de materialidad para la presentación de los estados financieros en las empresas

 

Por Sergio Cárdenas, gerente de Consultoría Contable y Mercado de Capitales

El mundo contable ha cambiado significativamente en los últimos años, lo que originó la necesidad de uniformizar el tratamiento contable de las empresas, por medio de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), para poder obtener estados financieros comparables, dignos de esta era de globalización.

La uniformidad y comprensión que permiten las NIIF coincide con la necesidad, cada vez más frecuente, de preparar estados financieros no solo para usuarios internos, sino externos. El objetivo es que la información le sirva a una amplia variedad de usuarios, para la toma de decisiones.

Para cumplir su propósito, la información financiera debe presentarse de forma correcta y sin omitir hechos relevantes sobre las transacciones de las empresas, ya que la inexactitud puede influir en la toma de decisiones.; por lo que, para asegurar la integridad de la información, el marco normativo de las NIIF introduce la definición de materialidad, un concepto muy importante en la información financiera.

¿Para qué se aplica el concepto de materialidad en los estados financieros?

  • Define los criterios de valorización para reconocer, medir y revelar transacciones en los estados financieros.
  • Define si un error u omisión debe revelarse.
  • Define la forma de agrupación de las partidas contables.
  • Define el nivel de revelaciones de notas.
  • Puede ayudar a definir qué políticas contables deben revelarse y cuáles no.
  • Puede ser un referente para definir un umbral cuantitativo en el registro de activos.

No obstante, al referirnos al concepto de materialidad pueden existir muchos puntos de vista: de las gerencias, directores, accionistas, inversores, proveedores, entes reguladores, auditores y diversos usuarios de los estados financieros. Por ello, el Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB por sus siglas en inglés) modificó la definición, para facilitar su comprensión y uniformizar las interpretaciones en los marcos normativos. Estas modificaciones, publicadas en octubre de 2018, son obligatorias desde enero 2020.

La nueva definición indica que una información es material si se pudiera esperar razonablemente que su omisión, inexactitud u ocultamiento influya en las decisiones que pudieran tomar los usuarios principales de los estados financieros. Además, la materialidad también depende de la naturaleza o magnitud de la información.

Los principales cambios de esta nueva definición están referidos a los términos: “podría esperarse que influya razonablemente”, “ocultamiento de la información” y “usuarios principales”.

La frase “podría esperase que influya razonablemente” reemplaza “podría influir”, ya que antes se podía entender que muchas variantes podrían influir las decisiones de los usuarios y esa interpretación llevaba al hecho de revelar información inmaterial. Por lo tanto, este nuevo término busca ser más concreto, elevando así el umbral.

El segundo cambio, “ocultamiento de la información”, hace referencia al hecho de no ocultar información que sea relevante para los usuarios, o no revelar información relevante con un lenguaje poco claro o de forma dispersa en los estados financieros. Por último, la frase “usuarios principales”, permite especificar de qué tipo de usuario se está hablando, lo cual no sucedía en la definición anterior. La norma define a los usuarios principales como los inversores, prestamistas y otros acreedores, existentes y potenciales, quienes deben confiar en los estados financieros, con propósito general, para obtener la mayor parte de la información financiera que necesitan para tomar decisiones, tales como su inversión, créditos y similares.

Para facilitar este proceso, el IASB emitió una guía de declaración práctica (no obligatoria), que define cómo realizar los juicios de materialidad al preparar estados financieros. En resumen, las empresas deberían seguir estos cuatro pasos:

Paso 1 Identificar si la información tiene el potencial de ser material, considerando los requisitos de las NIIF y las necesidades de información común de los usuarios principales.
Paso 2 Evaluar si la información identificada es material, es decir, si los usuarios principales podrían razonablemente verse influidos por dicha información al tomar decisiones. Además, se debe incluir factores cuantitativos (importe de la transacción) y cualitativos (características de la transacción) que aumenten el interés de los usuarios principales.
Paso 3 Organizar y presentar la información dentro del borrador de los estados financieros.
Paso 4 Revisar la información provista en el borrador para evaluar si es material, tanto individualmente como en combinación con otra información. Esto puede llevar a adicionar o eliminar datos.

Como todo cambio, la modificación del concepto de materialidad tiene un impacto en los estados financieros y el modo en el que se está presentando la información. Podría suceder que se reduzca el tamaño de la información financiera cuantitativa y cualitativa que se presenta, al analizar que ciertas revelaciones no son relevantes para los principales usuarios. En ese caso, dicha información podría presentarse junto a otras partidas. También podrían presentarse nuevas revelaciones, por el hecho de no ocultar información relevante.

Existe la posibilidad que quien prepara los estados financieros utilice el concepto de materialidad para lograr un resultado particular, al dejar intencionalmente errores sin corregir por no ser materiales. Sin embargo, las NIIF establecen que esta es una lectura incorrecta y que cualquier error siempre debe ser subsanado, independientemente de si es material o no.

La definición de materialidad es muy importante y debe entenderse claramente para que los responsables en la preparación de los estados financieros puedan aplicar su juicio adecuadamente. Hacerlo implica considerar que estos juicios pueden cambiar a lo largo del tiempo, por lo tanto, cada responsable de estados financieros debe evaluar si los criterios de materialidad han cambiado, para así definir estos cambios en los próximos periodos.

Finalmente, es importante que la definición de materialidad, la aplicación de los juicios y la definición de los usuarios principales se documenten en las políticas contables de la empresa, ya que, si el análisis realizado no es el correcto, podría impactar la forma en que se presentan los estados financieros. Todo ello también sirve para el director de la empresa tenga el sustento necesario de los nuevos cambios en la definición de materialidad y la determinación de los juicios para que busque el cumplimiento de estos nuevos lineamientos.

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