¿Podemos ser mejores humanos gracias a la tecnología?

 

Cuando las palabras humanidad y automatización aparecen en la misma oración, a menudo resulta en una acalorada discusión sobre cómo la tecnología está perjudicando a la sociedad. Sin embargo, también existe la idea algo contraintuitiva de que la tecnología puede hacernos mejores humanos. Últimamente, esa idea ha ganado popularidad, ya que las tecnologías como la inteligencia artificial (IA) se están utilizando en la batalla contra la COVID-19, ayudando al diagnóstico y al desarrollo de posibles curas y vacunas.

Esta idea de asociación entre humanos y tecnología es tan multifacética que el tema fue el foco de un programa sobre Humanizar la Empresa Autónoma en el Intercambio de Tecnología Emergente 2020 de PwC. Los participantes no solo discutieron cómo la tecnología puede mejorar la condición humana, sino que también la probaron. ¿Puede la capacitación en realidad virtual ayudar a los gerentes a estar mejor preparados para conversaciones difíciles con los empleados? ¿Cómo la investigación y el desarrollo de vanguardia, usando guantes hápticos, exosuits y robots inteligentes, amplían las capacidades de las personas y hacen sus trabajos más fáciles y seguros? ¿Cómo pueden los algoritmos analizar la voz humana para revelar ciertas características o comportamientos? (Investigación que la panelista de Intercambio Rita Singh y la Universidad Carnegie Mellon ahora está aplicando a personas con probabilidad de tener COVID-19.

Estas preguntas no son fáciles, pero es imprescindible que los líderes empresariales sigan avanzando si quieren aprovechar todo el potencial de la tecnología. ¿Cómo pueden hacerlo? Los panelistas del evento de PwC resumen este proceso en cuatro puntos clave.

  1. Enfocarse en necesidades humanas

Mary Shelton Rose, vicepresidenta de PwC en EE. UU., recordó a los ejecutivos que aunque podrían pensar que esa reunión debía centrarse en hablar de tecnología, el verdadero enfoque era la gente. “Ningún negocio, por bueno que sea, puede ser sostenible a menos que esté anclado en las necesidades humanas”, dijo.

Continuando con ese hilo, Scott Likens, líder de tecnología emergente de PwC, introdujo el concepto de Human X: usar la tecnología para evolucionar la experiencia humana, en lugar de negarla. Para él esto sucede a través de las combinaciones correctas de diferentes tecnologías, utilizadas de manera reflexiva.

Un ejemplo es la realidad extendida (XR), la fusión de la realidad virtual, la realidad aumentada y la realidad mixta, junto con la inteligencia artificial. La XR puede ayudar a crear prototipos y construir nuevos productos rápidamente; y permite que los datos se vean de una manera diferente, para detectar tendencias, obtener información y responder preguntas.

Este punto se relaciona con otra tecnología convergente: digital reflection, basada en el concepto ‘gemelo digital’, que busca crear un modelo virtual de un producto, proceso, organización o incluso ciudad. “Estamos llegando al punto en el que podemos crear una representación virtual del mundo real”, explicó Likens. “Esto es poderoso: podemos probar una decisión dentro de la realidad virtual o realidad aumentada para ver las consecuencias de esa decisión de una manera muy segura. Esto nos permite, como líderes, experimentar sin afectar realmente nuestro negocio. Como podemos ver los resultados de inmediato, podemos tomar decisiones más rápido”.

  1. Construye una cultura colaborativa

Mantener las necesidades humanas en el centro del desarrollo tecnológico requiere trabajo en equipo. Michael Baccala, director de estrategia de PwC Labs, enfatizó cómo los ejecutivos pueden aprovechar su experiencia de primera mano con tecnología emergente y aplicarla a sus negocios, al mismo tiempo que abordan las necesidades de sus profesionales. “Todos están preocupados por la propiedad intelectual y el avance tecnológico”, dijo, “pero, al mismo tiempo, es realmente difícil ocultar todo eso en un lugar aislado”. Tienes que dar un poco para obtener más “. Compartir información, en lugar de atesorar, es clave para el éxito.

Para Ramona Pierson, Jefa de Producto e Innovación de PwC, la tecnología centrada en el ser humano requiere una colaboración radical. Ella cree en aprovechar el poder colectivo de muchas personas y organizaciones para resolver desafíos aparentemente imposibles, algo que trajo a la vida a través de la convincente historia personal de recuperarse de un coma de 18 meses, que la llevó a usar soluciones tecnológicas para beneficiar a la humanidad. Pierson está trabajando en una herramienta para ayudar a los ejecutivos a comprender las capacidades de su fuerza laboral para enfocarse mejor en el aprendizaje y el reclutamiento, para poder satisfacer así las necesidades del negocio. El proyecto comienza con la recopilación de datos, unos 18 mil millones de puntos, que Pierson ha extraído de fuentes públicas y de colegas que desean abordar el desafío de habilidades para sus propias organizaciones, instituciones educativas y otros grupos. “Si aprendemos y trabajamos juntos, podemos crear nuevas innovaciones y aprender más rápido”, señala.

  1. Hazlo personal

Una de las lecciones más importantes para los líderes empresariales es crear una conexión personal con la tecnología para sentirse cómodos con ella y aplicarla a su negocio. Los asistentes al intercambio tuvieron la oportunidad de hacerlo en el Next Tech Practice Studio. También compartieron sus puntos de vista sobre dónde estaban haciendo apuestas sobre tecnología y lo que más les preocupaba de esas inversiones. De las tendencias tecnológicas emergentes que exploraron, la automatización de la confianza a través de tecnologías como la IA fue vista como la más importante en los próximos tres años. Cuando se les preguntó sus mayores desafíos para avanzar con la tecnología emergente, las tres respuestas principales de los ejecutivos fueron: la falta de habilidades (51%), los desafíos de datos (37%) y la falta de presupuesto y apoyo de la organización (34%).

  1. Haz las preguntas difíciles

Rahaf Harfoush, antropólogo digital y Director Ejecutivo del Instituto de Cultura Digital Red Thread, planteó cuestiones clave relacionadas con la forma en que la tecnología se está entretejiendo en nuestras vidas. “Necesitamos entender cómo estas tecnologías nos están influenciando a un nivel más profundo para evaluar si este es un mundo que queremos, si vamos en una dirección con la que estamos de acuerdo, si queremos cocrear activamente este estado futuro del que todos seguimos hablando”, explicó.

Un problema es la idea de la abundancia de datos: estar rodeado de tanta información es nuevo para nosotros a nivel social. Hay un nuevo tipo de estrés que proviene de vivir en un ecosistema de información que no tiene principio ni fin. Harfoush preguntó: ¿necesita más datos o necesita más tiempo para detenerse y pensar qué significan para su estrategia los datos que tiene actualmente su organización?

Las decisiones tecnológicas deben alinearse con nuestros valores. Ya no es suficiente ser progresista e innovador; también tenemos que insistir en un progreso ético, sostenible e inclusivo desde el primer momento.

El llamado de Harfoush se puede sintetizar así: “Nunca hubo un mejor momento para decidir si existe una discrepancia con el futuro que desea construir y el futuro que está imaginando”. El mensaje clave aquí es que los líderes se detengan, se tomen su tiempo y, lo que es más importante, se centren en las decisiones y los diseños.

Texto traducido y adaptado del blog de PwC Digital Pulse. Para leer la publicación original, haga clic aquí: https://www.digitalpulse.pwc.com.au/human-centric-technology-tech-exchange/

 

Deja un comentario