NIIF 16: Los principales desafíos y riesgos a la fecha

Por Carlos Ruiz, director de Consultoría Contable y Mercado de Capitales de PwC Perú.

Una de las normas contables más disruptivas de los últimos años es la que regula el registro contable de los contratos de arrendamientos (NIIF 16 – Arrendamientos). El nacimiento de esta norma fue discutido aproximadamente durante 20 años, hasta su entrada en vigor el 1 de enero de 2019. Como intuirán, una definición contable con tanto tiempo de maduración representó/representa una serie de desafíos para las empresas, que van desde los impactos en los estados financieros y la revaluación de los modelos de negocio, hasta los cambios en los procesos, sistemas y controles comerciales de los arrendatarios.

En general, la principal consecuencia de esta norma fue el registro contable de los arrendamientos operativos en el estado de situación financiera (ESF). ¿Qué significa esto? Hasta el 31 de diciembre de 2018, la cuota de alquiler de una oficina (arrendamiento operativo) se reconocía como gasto en el momento que devengaba este servicio, sin efectuar ningún otro registro adicional. Desde el 1 de enero de 2019, esta operación debe registrarse como un pasivo por arrendamiento, equivalente a los desembolsos futuros que la compañía se comprometió a pagar al arrendador durante el plazo del contrato (descontados por una tasa de interés), contra un derecho de usar el bien arrendado (activo por derecho de uso). En esta línea de ideas, el impacto en el estado de resultados (ER) ya no será la cuota de alquiler, sino la depreciación del activo por derecho de uso y el gasto financiero que generará el pasivo por el paso del tiempo.

En el caso de cambios en los contratos, como, por ejemplo, una extensión del plazo o un incremento o disminución de las cuotas, la norma requiere actualizar el pasivo por arrendamiento, contra el activo por derecho de uso o el resultado (esto último dependiendo si los cambios constituyen o no una “modificación del arrendamiento” como lo define la norma).  

El 28 de mayo de 2020, el organismo regulador (IASB) publicó una adenda a la NIIF 16, con el propósito de facilitar a los arrendatarios el registro contable de las concesiones que podrían recibir de sus arrendadores (condonación, reducción y/o postergación de cuotas modificando o no el plazo del contrato), producto de la pandemia. Cumpliendo ciertos requisitos mínimos, los arrendatarios pueden optar por registrar estas concesiones directamente contra el resultado.

Si bien el desafío de la medición inicial de los impactos contables terminó el 31 de diciembre de 2019, fecha de emisión de los estados financieros, nuestro día a día nos muestra que las empresas vienen aun enfrentando una serie de dificultades operativas:

La herramienta de soporte de los cálculos no es robusta: En la mayoría de las empresas los números son respaldados en hojas de cálculo (Excel), herramienta que no necesariamente está preparada para contemplar las diferentes opciones de registro de la norma, incrementando el riesgo de error en los cálculos y fórmulas y, en consecuencia, en los registros contables.

Capacidad de respuesta limitada para la generación de información presupuestal: Existe una alta demanda de información financiera presupuestal y, en consecuencia, datos como los gastos por depreciación y financiero de los siguientes periodos son claves (por centro de costo o punto de venta). El requerimiento continuo de esta información dificulta la capacidad de respuesta de las áreas involucradas. Simulaciones para el cierre o apertura de un punto de venta dificultan este proceso.

Inadecuado control operativo de los contratos: El almacenamiento y control operativo de los contratos y sus modificaciones no descansan en una sola área, persona o sistema, lo cual hace que la verificación de la información para los cálculos no sea la más idónea.

Falta de formalización del proceso contable y operativo: El control operativo descansa en personas y no en procesos, lo cual dificulta el seguimiento o control posterior ante un eventual cambio o salida del personal responsable.

Estas dificultades nos llevan a pensar que esta norma seguirá dando que hablar en el corto plazo. Si bien existen varios caminos para minimizar o reducir los riesgos asociados a estas situaciones, en un entorno en que la palabra “automatización” suena cada vez más fuerte (y más aún producto de la crisis generada por la pandemia), esta se convierte en una buena oportunidad para que las empresas introduzcan este concepto en sus operaciones. El uso de herramientas que soporten la carga operativa de los procesos manuales “recurrentes” es una tendencia en el mundo (y perfectamente aplicable a este caso), no solo por el ahorro de tiempo y reducción del riesgo de error, sino por la generación de información valiosa para la toma de decisiones.

La NIIF 16 llegó para quedase y su implementación generó una serie de desafíos que las empresas vienen superando. Reemplazar la intervención humana en ciertas actividades genera valor para el negocio, y esta puede ser una oportunidad para ello. En PwC, hemos desarrollado “Leasy 16”, una herramienta automática que simplifica la contabilidad de los arrendamientos y ayuda a enfrentar los desafíos aún pendientes producto de la aplicación de esta norma. Innovación y conocimiento al servicio de nuestros clientes. ¿Quieres conocer más? Vean el siguiente video y entren a este enlace.

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