Cuando puedes trabajar desde casa, ¿cuál es el rol de la oficina?

La forma en la que trabajamos ha ido cambiando paulatinamente en los últimos años. Esta transformación se vio impulsada por la pandemia, de dos maneras: la aceleración de los procesos de digitalización en las compañías y una mayor flexibilidad laboral.

La crisis sanitaria y el aislamiento llevó a los líderes de negocios a implementar la modalidad de trabajo remoto a gran escala, lo cual podría no ser una decisión temporal. Según una encuesta realizada en junio por PwC US a ejecutivos y trabajadores de oficina, el 83% de empleados quiere trabajar desde casa al menos un día a la semana y un 55% de empleadores anticipa que la mayoría de sus trabajadores lo harán, incluso mucho después de que el COVID-19 deje de ser una preocupación.

Sin embargo, la oficina aún no está obsoleta. Los líderes empresariales aún están tomando decisiones respecto al trabajo y la fuerza laboral que necesitarán en el futuro. Tanto empleados como empleadores deberán descubrir cómo hacer que el trabajo remoto sea un éxito. Muchos líderes empresariales aún ven la necesidad de colaborar y construir una comunidad en un espacio físico; y están tratando de descubrir cómo mantener el alto nivel actual de productividad una vez que la pandemia retroceda. Los empleados, por otro lado, buscan ayuda para aliviar las presiones de estar “siempre activos”, mientras buscan formas de trabajar de manera eficaz con sus colegas y de mantenerse conectados con la empresa.

Donde los empleados quieren trabajar

El 73% de ejecutivos estadounidenses dice que el cambio al trabajo remoto fue un éxito; y este experimento forzado está abriendo oportunidades para que las empresas aborden cómo se realiza el trabajo en sus sedes corporativas, oficinas de ventas, centros de contacto, centros de procesamiento y centros de innovación.

En consecuencia, un 55% de empleadores espera que la mayoría de sus colaboradores trabajen desde casa al menos un día a la semana después del COVID, en contraste con el 39% de empresas que lo hacía antes de la pandemia. Y la mayoría de trabajadores prefiere el trabajo remoto: el 72% dice que les gustaría trabajar fuera de la oficina al menos dos días a la semana; mientras que un 32% preferiría no ir nunca.

Aplicar este tipo de política implica evaluar la mejor forma de hacerlo. Este es el momento de preguntar a los empleados qué funciona y qué no. Solo así se puede mejorar las condiciones. Por ejemplo, un 28% de encuestados señala haber ido a la oficina antes del COVID-19 para usar equipos como impresoras y un 22% porque el trabajo no se había digitalizado y necesitaba acceder a archivos en papel.

No obstante, la oficina representa algo importante que pocos ejecutivos están dispuestos a dejar ir. Existe una preocupación por lo que podría perderse, incluso con un trabajo más flexible y una fuerza laboral lista para dar el salto, con el trabajo remoto dos o tres días a la semana como un punto óptimo.

Estas preocupaciones incluyen impactos en la innovación y la creatividad, en un entorno en el que las empresas se ven forzadas a realizar cambios en la oferta de productos o servicios. Esto se refleja en cuestionamientos respecto a cuán efectivos serán los equipos a largo plazo, por ejemplo, al involucrar a nuevos clientes o ayudar al personal a bordo.

¿Cómo garantizar la productividad en el trabajo remoto?

Cuando se les preguntó a los empleados qué podía ayudarlos a ser más productivos, surgieron cuatro necesidades.

Una mayor flexibilidad en las horas de trabajo cambiaría la tradición de tener un bloque de ocho horas y proporcionaría cierta flexibilidad en cuanto a cuándo se puede trabajar. Un 57% de los ejecutivos planea proporcionar esta alternativa.

Un mejor hardware y equipo, incluidas laptops, monitores, impresoras y sillas, ayudaría a los millones de personas que no estaban configuradas para trabajar a distancia antes de la pandemia; y un 55% de los empleadores dijo estar de acuerdo con brindar estas facilidades.

Asimismo, las reglas claras que establezcan cuando las personas deben estar disponibles ofrecerían estándares comunes de capacidad de respuesta, con lo que un 42% de ejecutivos concuerda. Y, por último, ayudar a administrar la carga de trabajo cambiaría la cultura de un modo de trabajo “siempre activo”, que puede afectar el equilibrio entre el trabajo y la vida.

Los empleados han indicado claramente que necesitan apoyo para establecer límites que les ayuden a producir en sus niveles más altos, mientras dejan tiempo para descansar y recargarse. Si bien la flexibilidad en los horarios y ubicaciones de trabajo a menudo se ha promocionado como un medio para lograr el equilibrio entre el trabajo y la vida, muchos trabajadores descubren que la línea entre la vida profesional y la personal se difumina con el tiempo.

Estos son aspectos relevantes, pues llevar a cabo el trabajo remoto de manera eficiente puede ayudar a las empresas a mantener a los empleados comprometidos, atraer talento, aumentar la diversidad y reducir los costos inmobiliarios. PwC recomienda seguir los siguientes pasos para conseguir el éxito en estas nuevas políticas:

Haga un balance de su propiedad inmobiliaria. Revise los arrendamientos que vencen en los próximos 18 meses. El trabajo remoto puede reducir las necesidades de espacio de oficina.

Desarrolle su plan de movilidad. Evalúe todos los trabajos para determinar su idoneidad para el trabajo remoto y establezca pautas sobre cuántos días a la semana los empleados de cada función deben trabajar de forma remota.

Pregúntele a su gente. Si bien un plan de movilidad de arriba hacia abajo impulsado por el empleador es el primer paso, asegúrese de preguntar a sus empleados sus preferencias a través de encuestas y conversaciones con sus gerentes.

Habilite las tecnologías adecuadas. Proporcione a todos las herramientas de colaboración y el acceso a los datos que necesitan para trabajar de forma remota de manera eficaz. Esto puede incluir pequeños estipendios para pagar el equipo de oficina en casa o Internet de alta velocidad.

Defina las nuevas formas de trabajar. Muchas empresas han estado preparadas para adoptar nuevas formas de trabajo más digitales, con una mentalidad virtual. Establezca nuevas expectativas para sus hábitos de reuniones y determine cómo deben colaborar las personas en los proyectos. Preste atención a cómo los gerentes entrenarán a sus empleados, los desarrollarán, manejarán su desempeño y mantendrán la comunidad y la cultura del equipo. Luego, defina los estándares y lineamientos básicos, las rutinas, procesos y herramientas que describan colectivamente las nuevas formas de trabajar de su empresa y consideren cambios en las métricas de desempeño individuales como resultado.

Más allá de la decisión que tomen algunas compañías, la realidad es que los empleados no regresarán a la misma oficina que dejaron atrás. Habrá menos personas, espacios de colaboración restringidos y turnos rotativos, lo que requerirá que los equipos encuentren nuevas formas de conectarse y colaborar. Todo indica que las prácticas de distanciamiento social debido al COVID-19 perdurarán más allá de 2020, lo que influirá en cuánto espacio se necesita en las oficinas, cómo deben verse y cómo funcionarán.

Deja un comentario