¿Qué podrían tener en común Stephen Hawking, Albert Einstein y la tecnología cotidiana en nuestras vidas?

 

La muerte de Stephen Hawking ha conmocionado al mundo, convirtiendo al científico en tendencia en todas las redes sociales y buscadores. Muchos lamentan su partida, pero ¿qué tanto sabemos de su trabajo y qué aplicaciones prácticas tiene?

Uno de los principales aportes de Stephen Hawking se relaciona con la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Esta postula, en líneas generales, que el tiempo y el espacio son relativos al movimiento. Por complicado que esto pueda sonar, usamos tecnología inspirada en esta idea constantemente, tanto en nuestra vida cotidiana como en los negocios.

GPS

El sistema de geolocalización que conocemos sería imposible si esta teoría no hubiera sido desarrollada. Para que el GPS de nuestro auto funcione, por ejemplo, se debe tomar en cuenta que el tiempo no se puede medir igual en la Tierra que en el espacio, debido a que los relojes de los satélites avanzan un poco más lento por los campos gravitacionales. Para compensar esta diferencia, la medición de estos debe variar en nanosegundos. Puede sonar insignificante, pero si este desajuste no se tomara en cuenta, podríamos acumular unos diez mil kilómetros en errores de navegación diariamente.

En el mundo de los negocios, el uso del GPS es beneficioso en diversos ámbitos. Por un lado, permite ubicar recursos con facilidad, desde unidades de transporte o cargamentos, pasando por dispositivos móviles. Precisamente, uno de nuestros aliados más importantes es el Smartphone. La tecnología de geolocalización, sumada a la inteligencia artificial (IA), nos permite ubicar a nuestros consumidores geográficamente y ofrecer nuestros productos en el momento indicado, anticipando la demanda. De hecho, según las predicciones en IA para el 2018 de PwC, un 54% de ejecutivos señala que las soluciones implementadas mediante esta tecnología ya están mejorando su productividad.

Electroimanes

Los electroimanes son un tipo de imán peculiar. Están hechos de metal, y dentro de ellos encontramos una corriente eléctrica que genera un campo magnético especial que solo afecta a objetos en movimiento, todo esto gracias a la relatividad.

Esta tecnología es aprovechada por una de las industrias más lucrativas (y problemáticas) del mundo de los negocios: el transporte. Los maglev son trenes que levitan en las vías gracias a sus propiedades electromagnéticas. Al “flotar” pueden alcanzar velocidades muy altas y recorrer distancias largas en cada vez menos tiempo. La línea japonesa Shinkasen, por ejemplo, supera los 600 k/h.

En un futuro cercano, se espera viajar en maglevs a través de tubos de vacío, a más de 6 mil kilómetros por hora. Pero no se preocupen, además de rápidos, también son el medio de transporte más seguro del mundo gracias a su estabilidad.

Como puedes ver, aunque la física y la mecánica cuántica parezcan cosas de otro mundo, nos ayudan a conectarnos y manejarnos con mayor facilidad en el nuestro.

 

 

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