¿Por qué es importante la asesoría tributaria para las personas naturales?

Conversamos con Carlos Rodríguez Summers, socio de Private Wealth Services, sobre la importancia de recibir asesoría tributaria y financiera para tomar decisiones informadas respecto al patrimonio; y cómo ha ido cambiando el proceso de fiscalización de la Sunat.

¿En qué ha cambiado la tributación de las personas naturales y la forma en que la Sunat los fiscaliza? 

Si bien es cierto, los individuos siempre hemos estado obligados a pagar el Impuesto a la Renta (IR) por las ganancias que obtenemos, es innegable que históricamente se veía un nivel muy bajo en el pago de impuestos. Con frecuencia, la declaración y pago del IR se daba respecto de las rentas locales solamente, que son las más visibles y fáciles de detectar por la Sunat. 

Hoy en día, la Sunat cuenta con diversas herramientas para obtener información sobre el cumplimiento de las obligaciones tributarias de las personas naturales. No solo dispone de la información local y de aquella expuesta en los conocidos casos de los Panama Paper y Pandora Papers, sino que además cuenta con herramientas tecnológicas, acuerdos bilaterales y multilaterales para obtener información de los fiscos de otros países, normas que obligan a los bancos a reportar ciertas operaciones o saldos, los reportes del ITF y la información expuesta por los propios contribuyentes en las redes sociales.

Sobre este punto, es importante tener en cuenta que nuestro país ya está participando del intercambio de información fiscal con otros países firmantes de la Convención sobre Asistencia Administrativa Mutua en Materia Fiscal. Ello permite a nuestra autoridad fiscal contrastar la veracidad o exactitud de la información declarada para efectos fiscales en el Perú.

Además, la Sunat tiene acceso a los movimientos o saldos en nuestras cuentas bancarias mayores a S/ 30,800, dado que las empresas del sistema financiero se encuentran obligadas a proporcionar esa información, y también están a su disposición los reportes de pago del ITF (Impuesto a las Transacciones Financieras), que permiten a la Sunat identificar transacciones que merecen ser revisadas porque no guardan relación con el nivel de ingresos y rentas declaradas. 

Nuestra legislación tributaria también cambió, hace ya varios años, y se introdujeron conceptos como la «Transparencia fiscal», aplicable a los rendimientos obtenidos a través de entidades en el exterior conocidas, por sus siglas en inglés, como CFC (Controlled Foreign Corporation) o Entidad Controlada No Domiciliada, para propósitos locales. Esta norma busca combatir las estructuras de planeación fiscal que, valiéndose de empresas off shore, buscaban diferir el pago del IR en el Perú.

La información obtenida de las fuentes antes mencionadas, así como las herramientas legales hoy disponibles, permiten al Fisco contar con mayores elementos para seleccionar a los contribuyentes que serán fiscalizados o advertir situaciones que demanden alguna aclaración. 

Con todo ello, la Sunat inició ya hace un par de años una campaña de cruces de información, verificaciones y fiscalizaciones, que en el tiempo se han vuelto más complejas, completas y frecuentes; dirigidas a personas naturales y con un foco recurrente en las rentas de fuente extranjera u obtenidas en el exterior, así como en supuestos incrementos patrimoniales no justificados.

Debemos recordar que un sector muy importante de la economía peruana es informal, por lo que es muy difícil para la Sunat fiscalizar los impuestos de quienes no están en planilla o que no canalizan sus operaciones por el sistema financiero o mercados formales, como la BVL. Es más sencillo fiscalizar a los formales, aquellos que, buscando seguridad en sus transacciones, dejan huellas en los sistemas financieros e informáticos. Sobre estos últimos se concentran los esfuerzos del Fisco para contrastar si el impuesto pagado es el correcto o no.

¿Por qué es importante recibir asesoría tributaria?

Todos los residentes fiscales en el Perú tenemos la obligación legal y moral de pagar impuestos y de contribuir con el crecimiento de nuestro país. Sin embargo, esa obligación no debe cumplirse de cualquier manera, sino de forma ordenada, pero más importante aún, de forma justa, aplicando la ley en forma correcta. 

En esa medida, es oportuno recordar que no todas las ganancias merecen el mismo tratamiento tributario. Las ganancias locales, por ejemplo, gozan de tratamientos diferenciados dependiendo del origen de la renta. Así, las ganancias de capital, los dividendos, intereses cobrados por préstamos o ingresos por alquileres pagarán el impuesto aplicando una tasa común del 5%, pero en el caso específico de las ganancias de capital, habrá casos en que se encuentren exoneradas y, cuando deban pagar impuestos, se deberá determinar cuál es el costo que podemos deducir para establecer la renta neta.

Las rentas del trabajo, o por el desempeño individual de actividades profesionales, tienen un tratamiento diferente. Las tasas son progresivas acumulativas, con una escala entre 8% y 30%, dependiendo del nivel de ingresos anual. Las deducciones que se admiten en estos casos son muy reducidas, con lo cual el proceso de cálculo podría parecer sencillo. Sin embargo, podría complicarse si los ejecutivos obtienen otros beneficios, como los paquetes de retención en base a equity, como son los Stock options, RSU, grants. En ese caso, deberá revisarse el importe de la renta a reportar, el momento para hacerlo y la tasa aplicable, ya que las características de estos programas suelen generar tratamientos diferentes.   

Por otro lado, las ganancias netas obtenidas en el exterior deben sumarse a las rentas del trabajo obtenidas en el Perú, y así aplicar la tasa que corresponda según las escalas del 8% al 30%. No obstante, habrá inversiones con tratamientos diferenciados, como las obtenidas en el MILA (Mercado Integrado Latinoamericano) o aquellas que se perciban en países con los que el Perú ha celebrado Tratados para Evitar la Doble Imposición, como la Comunidad Andina, o las que se perciban a través de entidades ubicadas en países no cooperantes, entre otros.

También hay que considerar que en la actualidad existe una mayor variedad de productos financieros disponibles en los cuales invertir, cuya calificación para propósitos tributarios no es sencilla, ya que sus características y los mecanismos en los que se negocian dificultan determinar cuál es la ganancia, cuándo y en qué país se genera. La dinámica y desarrollo de los mercados suele llevarle la delantera al desarrollo legislativo y, como consecuencia, se hace más difícil encuadrar una inversión en los supuestos contemplados en la ley tributaria vigente. Un caso muy concreto, por ejemplo, son las criptomonedas. 

Esta dificultad para entender cómo operan los nuevos instrumentos no es exclusiva de los inversionistas, sino que los auditores de la Sunat también pueden tener problemas para identificar el tratamiento tributario aplicable a estos.

Todo ello, sumado al enfoque actual de la Sunat para controlar el cumplimiento del pago de impuestos de las personas naturales y la volatilidad de los mercados, que sin duda aporta su cuota de complejidad, hace necesario y conveniente que las personas naturales obtengan asesoría tributaria oportuna y especializada.

¿Qué debe tomarse en cuenta, desde una perspectiva tributaria, antes de tomar una decisión de inversión en el extranjero?

Lo primero que debe evaluarse es el tratamiento tributario que esa inversión y su rendimiento recibirán, tanto en el Perú como en el país en que se realiza la inversión, para mitigar el riesgo de que el rendimiento que se espera se vea impactado por costos fiscales no advertidos. Cumplido este primer análisis, el inversionista tendrá una mejor idea de las consecuencias de la inversión y podrá decidir si invierte directamente o a través de un fondo, fideicomiso o una entidad controlada no domiciliada.  

Ya que las ganancias obtenidas de inversiones en el exterior deben reportarse para propósitos tributarios peruanos, se debe anticipar si el impuesto pagado en el exterior puede ser empleado como crédito tributario en el Perú, para no caer en supuestos de doble tributación, así como evaluar si los gastos realizados para generar esa ganancia serán admitidos al momento de liquidar el impuesto a pagar en nuestro país.

También es recomendable evaluar con cuidado cuándo liquidar una inversión en el exterior. Hay que destacar que las pérdidas obtenidas de inversiones en el exterior solo se pueden compensar con las ganancias obtenidas también en el extranjero. Si el resultado neto de las inversiones extranjeras del año es de pérdida, esta no se puede compensar contra los resultados de fuente peruana, ni arrastrar a ejercicios fiscales futuros. Es importante hacer una evaluación y planificación correcta del momento para liquidar una inversión y de esta forma aprovechar correctamente las deducciones, maximizando su efecto conforme a lo dispuesto y permitido por nuestra ley tributaria.

¿Qué recomendación le darías a tus clientes?

Hay varios puntos de cuidado a tomar en cuenta respecto a inversiones y transacciones. Sin embargo, entre los más importantes, podemos mencionar los siguientes:

– Mantener sustento adecuado del movimiento del portafolio de inversiones en el exterior. Es importante contar con información clara sobre el costo de adquisición de las inversiones para no tener problema al liquidar la ganancia neta. Obtener oportunamente los estados de cuenta de ganancias y pérdidas y los reportes de movimiento de caja de las cuentas donde se manejan las inversiones, no solo facilita la atención oportuna de los requerimientos del Fisco, sino que permiten determinar de forma más precisa el impuesto a pagar.

– Mantener un registro y control adecuado de los movimientos patrimoniales y de efectivo, cuando las inversiones se realizan a través de entidades off shore. Es muy común que se considere que las entidades off shore no merecen un control diferente y riguroso, ya que el dinero que se invierte a través de ellas es del propio inversionista. Esa premisa es incorrecta, la entidad off shore tiene una personería independiente a la de sus dueños y mantener adecuado registro de los movimientos patrimoniales y de flujos ayudará a evitar confusiones y a liquidar el impuesto a cargo de sus accionistas en forma adecuada.

– Llevar un control adecuado y razonable de las operaciones locales, en especial de las operaciones financieras relevantes. La nueva obligación de los bancos de reportar a la Sunat las operaciones, saldos y movimientos financieros superiores a S/ 30,800 soles, implica que movimientos bancarios que no contienen un componente comercial sean potencialmente fiscalizables por la Sunat.

– Mantener sustento de los gastos del exterior, realizados para generar ganancias tributables, a fin de no perder el derecho a deducirlos. – Buscar oportunamente asesoría financiera y tributaria especializada. 

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