8 razones por las que los proyectos fracasan, y cómo mejorarlos

No es secreto el gran impacto que tiene la cultura en las empresas. Desde el nivel de productividad, pasando por la retención y atracción del talento necesario, hasta ayudar en el crecimiento de la empresa, ahora está firmemente vinculada como un elemento clave para las organizaciones. Pero descuidarla puede ser un factor de riesgo, puesto que, si no funciona, pone en peligro todo lo demás.

La cultura organizacional es cada vez más importante porque afecta los proyectos internos, y con la transformación digital como prioridad para todas las empresas, tales esfuerzos no solo deben despegar, también necesitan aterrizar con éxito.

Una cultura exitosa lleva a un proyecto exitoso

Al evaluar los patrones de pensamientos, creencias, valores y acciones dentro de una organización, es posible ver la relación entre su cultura y el cumplimiento de sus objetivos estratégicos. La forma en que una empresa se establece para lograr sus objetivos está entrelazada con la forma en que actúa día a día.

Pero las subculturas también existen dentro de las organizaciones, ya sea en líneas de negocios o incluso equipos. En ninguna parte es esto más obvio que en los equipos de innovación, donde su cultura es diferente a la de la organización, y debido a esto es fácil dejar pasar por alto si los líderes piensan que, en general, han perfeccionado la cultura.

Por un lado, los equipos de proyecto normalmente se configuran de forma temporal, creados únicamente con el propósito de implementar cambios. A lo largo del proyecto, la composición del equipo se altera, con los miembros que van y vienen. Su éxito se mide en la entrega de un punto final acordado y, la mayoría de las veces, el proyecto que tienen la tarea de implementar sucede mucho más rápido que otros cambios que se dan en la organización.

Estos son espacios no indicativos del comportamiento de la organización en su conjunto. Sin embargo, tienen un impacto inmenso cuando se trata del éxito o el fracaso de un proyecto, lo que a su vez tiene un peso inmenso en el éxito del negocio. Por lo tanto, de la misma manera que la cultura organizacional puede crear riesgos corporativos, también lo puede proyectar la cultura.

Ocho maneras de examinar un proyecto

Con el fin de comprender la cultura, hemos identificado ocho comportamientos que los negocios deben enfocarse para buscar resultados positivos en sus proyectos.

  1. Liderazgo: nada hace que un proyecto falle tanto como la falta de compromiso de los miembros del comité, el liderazgo o los patrocinadores del proyecto. Debe haber una clara propiedad del proyecto, sus resultados y que todos los líderes estén preparados y comprometidos para dar la cara en las reuniones del proyecto y públicamente en toda la organización.
  2. Responsabilidad y toma de decisiones: los miembros del equipo (internos y externos) deben comprender sus roles y responsabilidades, para ellos mismos, el proyecto y la organización en general, de arriba hacia abajo y viceversa. Sin un esquema claro, buscar responsables se convertirá en la cultura y dará como resultado largos retrasos para tomar decisiones.
  3. Comunicación: los proyectos existen como parte de una organización más grande, por lo que es importante que los miembros del equipo comprendan el impacto que los cambios podrían tener en el negocio. Sin embargo, esto va en ambos sentidos, por eso las partes interesadas y los que están fuera del equipo deben conocer el alcance del proyecto, su razón de ser, lo que significa para ellos personalmente y los tiempos de entrega. Básicamente, comunicarse constantemente.
  4. Sentimiento: el equipo debe tener una mentalidad positiva y creer que el proyecto en sí será exitoso. Todos deben comprender la alineación entre la estrategia del proyecto, sus objetivos y la estrategia corporativa. Los líderes de proyecto deben desarrollar mecanismos para alinear al equipo con la cultura organizativa más amplia, asegurando que no se los considere como una función “externa”.
  5. Expresarse y ser desafiado: los líderes deben alentar a decisiones constructivamente desafiantes, y los riesgos como las preocupaciones deben informarse con libertad. Hablar y sentirse cómodo para plantear los problemas de manera oportuna sin temor o represalias es fundamental para evitar demoras o terminar con un proyecto que no se ajusta a lo necesitado.
  6. Celebrar el éxito (y reconocer los fracasos): de la misma manera que se plantean problemas, las malas noticias no deben esconderse bajo la alfombra. Hablar de contratiempos y errores significa que se pueden aprender, discutir los impactos y hacer planes para evitarlos en lugar de ocultarlos por el simple hecho de “cumplir”. Por otro lado, las buenas noticias también deben ser reconocidas y los equipos recompensados ​​por el éxito.
  7. Colaboración: un entorno donde los equipos se sientan juntos cuando sea posible y se reúnen con frecuencia, fomentará el compañerismo y la cohesión del equipo, incluso con personal temporal. Compartir las opiniones y decisiones de todo el proyecto, así como las lecciones aprendidas, conducirá a una comunicación bidireccional y a una disposición flexible en el equipo para asumir las tareas.
  8. Capacidad: al igual que el liderazgo organizacional, cuando se trata de cultura, los líderes del equipo necesitan habilidades específicas para hacer el trabajo requerido. ¿Saben cómo ofrecer una transformación, liderar y desarrollar equipos capaces y coherentes? ¿Tienen la capacidad de tiempo para invertir en la entrega exitosa del proyecto? Si la respuesta a estas preguntas no es un sí claro, podría generar problemas en el futuro.

El valor de la cultura

La primera pregunta que los líderes pueden hacer en relación a la cultura de su organización es: ¿escucho “sí podemos” o “no otra vez” cuando se mencionan proyectos, cambios o transformaciones? Si la respuesta es la última, entonces es hora de mirar más de cerca lo que debe cambiar. Los proyectos pueden ser lo suficientemente desafiantes sin contar con los sentimientos negativos.

Cuando los comportamientos del equipo, y su liderazgo, se alinean con los resultados deseados de la organización y el proyecto, el riesgo de que la cultura socave los objetivos comerciales se reduce mucho.

Para los negocios se debe hacer un énfasis en reforzar estas ocho dimensiones con comportamientos positivos. El esfuerzo también debe dirigirse a garantizar que la cultura del proyecto se alinee con la organizacional. En la medida de lo posible, los proyectos deben ser una extensión de la organización, con los mismos valores y comportamientos.

Establecer y mantener una cultura de proyecto inclusiva respaldará la entrega exitosa de un proyecto de transformación y los objetivos de la empresa misma.

Texto resumido y traducido. Para ver la publicación original completa, en inglés, clic aquí: https://www.digitalpulse.pwc.com.au/eight-dimensions-project-culture/

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