Precios de Transferencia: efecto del COVID 19 en la gestión de recursos y manejo tributario por intereses

Por Fiorella Yepez y Javier Alarcón

La falta de ingresos por la paralización de actividades lleva a que las empresas se enfrenten a serios problemas de liquidez. Para hacer frente a esta situación las empresas buscarán dos puntos clave: nuevas fuentes de financiamiento y la renegociación de acuerdos de financiamiento preexistentes. Dichas situaciones entre partes vinculadas se verán influenciadas por los acuerdos pactados entre terceros en el mercado financiero actual.

Por otro lado, las empresas tendrán que estar preparadas para enfrentar a la SUNAT en documentar ambos puntos; y enfrentar financieramente el cargo adicional de endeudamiento. Pese al negativo panorama surge la oportunidad de plantear eficientes modelos financieros usados en grupos, a través de la aplicación de medidas relacionadas con los precios de transferencia.

Actualidad del mercado financiero

El sistema financiero local viene afrontando la crisis del COVID-19 haciendo competitiva su oferta. Es así que las entidades financieras se han adaptado a nuevas condiciones, con la finalidad de evitar la suspensión de pagos de deudas.

El gobierno viene aplicando medidas financieras que permiten a las empresas no romper con la cadena de pagos. Este plan otorga créditos garantizados por el estado peruano, los cuales implican financiamientos con condiciones tales como tasas bajas, periodos de gracia, plazos diferenciados, entre otros. Por ello, se han realizado los siguientes ajustes en políticas de precios de transferencia en materia de gestión de recursos financieros:

Financiamientos de corto y largo plazo

  • Considerando la falta de liquidez, las empresas podrían tomar la decisión de ampliar su deuda y de renegociar las condiciones de sus préstamos intragrupo preexistentes. Para el establecimiento o renegociación de estas condiciones se debe de tomar en cuenta la situación actual.
  • El contribuyente se enfrenta a límites de deducibilidad por intereses impuestos por el gobierno [1]. Al respecto, sería necesario replantear si esta medida tributaria es la mejor en estas circunstancias.

[1] Hasta el 2020, los intereses provenientes de endeudamientos con partes vinculadas e independientes solo serán deducibles hasta la proporción resultante de aplicar el coeficiente de 3 veces sobre el patrimonio neto del contribuyente al cierre del ejercicio anterior. A partir del 2021, el límite de gastos financieros permitidos a deducir es equivalente al 30% del EBITDA tributario del ejercicio anterior.

Garantías

  • Ante esta crisis, es evidente que los grupos buscarán mejorar las condiciones de los financiamientos, de fuente interna o externa, de sus empresas subsidiarias.
  • Una alternativa es que las empresas más sólidas del grupo garanticen o afiancen los créditos de las empresas operativas, a fin de que estas puedan negociar una ampliación de sus créditos o una tasa de interés más competitiva.
  • Frente a esta situación es justo plantearse si procede o no el cobro de dichas garantías, dado que corresponde a la facilitación de un flujo de liquidez que permitirá en muchos casos sobrevivir a estas empresas de la crisis.

Operaciones de cash pooling y factoring

Puede ser necesario implementar otras alternativas financieras para cubrir las necesidades operativas de fondos de las empresas del grupo.

  • El cash pooling podría generar eficiencias y beneficios económicos al grupo, dado que disminuiría los costos financieros de recurrir a nuevos financiamientos, pólizas de crédito y descuentos comerciales con terceros, cada vez que las empresas operativas tengan necesidades de liquidez. Asimismo, bajo el modelo de cash pooling, las empresas del grupo podrían obtener mejores rendimientos por sus excedentes de caja que los que obtendrían con las tasas de interés pasiva en depósitos bancarios.
  • Otra alternativa financiera para cubrir necesidades de caja podría ser el factoring intragrupo, el cual podría generar liquidez inmediata.

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