Reglamento del Régimen Especial de Depreciación – Decreto Supremo 271-2021-EF

Por Roberto Polo, Socio de Tax & Legal Services de PwC Perú

En el contexto del COVID-19, el Gobierno promulgó algunas medidas tributarias para favorecer a los contribuyentes.

Entre estas, se publicó el Decreto Legislativo N° 1488 (DL 1488), en virtud del cual se autorizaron tasas de depreciación mayores que las generales para determinado tipo de bienes sujeto al cumplimiento de algunos requisitos.

Pese a que dicha norma se publicó en 2020, recién el 8 de octubre de 2021 ha sido publicada la norma reglamentaria que cubre algunos puntos pendientes del referido régimen especial de depreciación.

Como primer punto, habría que recordar que, para el caso de inmuebles, la tasa de depreciación especial de 20% se encontraba condicionada a que al cierre del ejercicio 2022, la construcción tuviera un avance de obra de por lo menos 80%.

A tal efecto, el Reglamento ha establecido una fórmula comparando el costo incurrido hasta el 31 de diciembre de 2022 en la construcción de los bienes objeto del régimen con el costo total estimado de proyecto hasta la obtención de la conformidad de obra.

Se ha indicado en ese sentido que, si el costo total estimado es distinto al que realmente se incurrió, se debe efectuar un recálculo. En tal supuesto, si el nuevo porcentaje es inferior al 80% se tendrá por no cumplido el requisito.

De igual modo, se regula el cumplimiento de lo mencionado anteriormente para el caso de concesiones de beneficio, adecuándose al reglamento de procedimientos mineros, por lo cual se entenderá concluida la construcción cuando se emita el acto administrativo que aprueba la inspección de verificación de obras e instalaciones del proyecto.

Un aspecto relevante precisado por el Reglamento consiste en que, para aplicar el citado beneficio, la depreciación aceptada tributariamente será aquella que no exceda el porcentaje máximo que corresponda según el tipo de bien acorde al DL 1488, “(…) aun cuando la depreciación contabilizada dentro del ejercicio sea menor”.

Esto significa que, si por aplicación de las reglas contables el importe máximo que se contabiliza por concepto de depreciación es menor al que el DL 1488 autoriza, primará para fines tributarios el que señala esta última norma. Como se sabe, dentro del régimen general el máximo importe de depreciación aceptado tributariamente es, precisamente, el que se registre contablemente. Sin embargo, dado que el DL 1488 establece un tratamiento de excepción se aparta del régimen general.

El mismo reglamento resalta que “No se aceptará la depreciación tributaria de una unidad del activo fijo si no se contabiliza la depreciación de este dentro del ejercicio gravable en los libros y registros contables”.

No encontramos contradicción entre los párrafos citados. El segundo enunciado solo resalta que la aplicación del beneficio para bienes que forman parte del activo fijo requiere que exista depreciación contabilizada, aun cuando lo contabilizado resulte menor a lo deducido tributariamente. No podría ser distinto, pues otra lectura vaciaría de contenido a la excepcionalidad del régimen y supondría la inaplicación del primer enunciado que hemos citado, lo que no resulta lógico.

Por último, se aclara también que los costos posteriores respecto de los cuales se puede aplicar el régimen corresponden únicamente a los que las normas contables reconozcan como tales.

Deja un comentario

Volver arriba