Siete aspectos clave para entender el mundo de las criptomonedas

Por Diego Díaz, Top Senior de mercado de capitales y consultoría contable

El sistema financiero ha sentido la presión del crecimiento del mundo de las criptomonedas, el cual se viene dando a pasos agigantados. En estos momentos, la gran mayoría ya se ha topado con el término “criptomoneda”, “blockchain” o incluso “bitcoin”. Es por ello, que es importante revisar algunos aspectos clave para entender el mundo de las criptomonedas.

Múltiples corrientes tecnológicas han transformado nuestra vida diaria: el Cloud computing, también conocido como “la nube”; la cada vez más usada inteligencia artificial; el internet de las cosas, que nos permite obtener datos en línea; la ciberseguridad y la urgencia de su priorización; y el fenómeno de blockchain. Asociado a esta última tecnología, nace el concepto de las “criptomonedas”, las cuales se han vuelto una importante alternativa de inversión.

Antecedente
El origen de las criptomonedas se remonta a las décadas de los 80 y 90 donde se desarrollan diferentes proyectos que incluyen características específicas que hoy constituyen aspectos fundamentales de éstas. Años después, en medio de la crisis financiera del 2008, nace “bitcoin”, la primera criptomoneda, planteada por el seudónimo “Satoshi Nakamoto”. Bitcoin es un protocolo descentralizado P2P (peer to peer) sin intermediarios, que introduce el revolucionario concepto de la descentralización de la información, buscando así democratizar el mercado financiero, haciéndolo independiente de intermediarios y dando el total control a los propios usuarios.

¿Qué son las criptomonedas?
Una criptomoneda, también conocida como cripto divisa, no es otra cosa que dinero digital destinado a funcionar como un medio de intercambio. Esto quiere decir que no hay monedas ni billetes físicos, sino que todo se maneja virtualmente a través de las plataformas digitales.

Se definen en jerga contable como “activos digitales” y se crean y distribuyen a través de una infraestructura que se conoce como blockchain. Viéndolo desde el punto de vista técnico, se trata de una cadena de bloques que usa un sistema de cifrado criptográfico para asegurar la integridad de las transacciones y permite su registro irrevocable, en una especie de “libro contable” abierto, conformado por todos los ordenadores que forman parte de esta red. ¿Cómo podemos obtener criptomonedas? Básicamente de tres formas: 1) La compra directa a casas de cambio; 2) Intercambios con un tercero o 3) Como pago por medio del concepto de “minería” de datos de la moneda, donde al minero se le paga por procesar y validar los datos de las transacciones de la red.

Es importante considerar que la minería igualmente requiere una capacidad de cómputo alta, considerable consumo de energía, cobro de comisiones por transacción, entre otros.

¿Cómo funciona el blockchain?
Para entender en qué consiste, pensemos en una red, donde todos los puntos o nodos que la conforman están unidos entre sí y, por ende, comparten toda la información contenida en cada uno de ellos. No hay un solo nodo que concentre toda la información de la red, sino que se encuentra replicada por completo en cada uno. Así, para poder registrar información en la red, todos los nodos deben estar de acuerdo. Esto le da un nivel de seguridad e independencia que le permite no necesitar intermediarios, ya que es la propia red la que se autogestiona y valida la veracidad y seguridad de sus propias transacciones. Al descentralizar la concentración de la información gana toda una red de fiscalizadores, cada uno de los cuales tiene la figura completa disponible.

Es imprescindible señalar que, a diferencia del mercado tradicional y de los sistemas de pago tradicionales, las características fundamentales de esta tecnología sobre la cual se desarrollan las criptomonedas son:

¿Cuántas hay y cuáles son sus funciones?
Actualmente existen más de 10,000 criptomonedas en el mercado. Cada una de ellas con distintas funciones. Pero no todos los criptoactivos son únicamente criptomonedas y no todos necesitan tener su propia red de blockchain ni se usan de la misma forma. Algunos ejemplos de cómo se clasifican son: criptomonedas (se usan como medio de acumulación de valor o de pago digital, tal cual las monedas tradicionales), tokens de utilidad (sirven para acceder a productos o servicios dentro de una plataforma específica), tokens de acciones (son acciones digitales y representan la posesión de acciones dentro de una compañía), entre otros.

Para hablar de las funciones de las criptomonedas es inevitable hablar de la más popular y mejor consolidada: el bitcoin. El bitcoin nace como una alternativa a un activo para almacenar valor, con la finalidad de reemplazar al oro, commodity por excelencia, usado anteriormente como respaldo de nuestro sistema de intercambio y caracterizado por los siguientes aspectos, que debieron ser imitados por el bitcoin para aspirar a ser su reemplazo:

En pocas palabras, bitcoin tiene todas las características e incluso supera algunas de las condiciones que hacen al oro ideal como unidad de valor. Viene siendo adoptado por la gente y está consolidándose cada vez más.

¿Cómo se determina su precio?
El valor de las criptomonedas en el mercado es altamente volátil hasta el momento. Las variaciones en su valor se determinan en función de la ley de oferta y demanda de los usuarios, pero sobre todo de la confianza de las personas en ellos. Existen otros factores que podrían impactar en el mercado de las criptomonedas como: la aceptación generalizada de más usuarios, políticas de gobierno (aceptación o restricción), evolución de servicios financieros como DeFi (préstamos, liquidez, derivados y otros servicios financieros llevados al mundo de los smart contracts y blockchain), alianzas y financiamiento de los proyectos de criptomonedas, cobertura mediática, impresión de las monedas estables en exceso (USDT, USDC, BDCUS, DAI entre otras), market maker (proveedores de liquidez), entre otros.

En general, la volatilidad es inherente a un mercado nuevo y que está en proceso de consolidación. Por ello, el valor de las criptomonedas aún es altamente sensible a presiones exógenas, que generan confianza o pánico y manipulan la tendencia a favor o en contra, logrando alzas exorbitantes o caídas fuertes de un momento a otro.

Riesgos asociados
Si bien es cierto, las criptomonedas llegaron a revolucionar el mercado financiero, también hay una serie de críticas y riesgos identificados por sus principales detractores, que es importante tomar en cuenta y analizar:

¿Existen empresas que han adoptado las criptomonedas?
A pesar de su novedad, cada vez hay más empresas que se suman a la moda asumiendo diversos roles:

  1. Entidades “mineras”: obtienen criptomonedas como recompensa de su labor de minería.
  2. Entidades de trading de criptodivisas: maximizan sus beneficios, producto de la fluctuación del valor de las criptomonedas.
  3. Entidades que se dedican a la intermediación: cobran una comisión por sus servicios.
  4. Entidades cuyo core de negocio es diferente (otras industrias) y optan por ingresar al mundo de las criptomonedas de alguna de las siguientes formas:
    a. Aceptándolas como medio de pago.
    b. Adquiriéndolas como medio de inversión.
    c. Realizando actividades de trading.
    d. Adquiriendo u ofreciendo diferentes servicios con criptomonedas (por ejemplo, a través de las DeFi).

    Cada entidad tendrá que adaptar sus procesos, establecer planes de acción así como definir estrategias de gestión, o de lo contrario tendrán complicaciones. Un aspecto clave es el tratamiento contable financiero y tributario pues se refleja en el impacto en sus estados financieros, en indicadores de desempeño (KPI), toma de decisiones de inversión y modelo de negocio, entre otros.

    En la actualidad no existe una guía específica en las IFRS o US GAAP sobre el tratamiento contable de las criptomonedas, a pesar de que su uso viene creciendo exponencialmente.

    Dadas sus características, las criptomonedas cumplen con la definición de activo según el Marco Conceptual de las NIIF. El Comité de Interpretaciones de las NIIF (CINIIF) indicó a través de un pronunciamiento solo respecto a las tendencias de criptomonedas (por ejemplo, bitcoin), que estarían bajo el marco normativo de la NIC 38 – Activos Intangibles o de la NIC 2 – Existencias (en la medida que se mantenga en el curso ordinario del negocio). No obstante, existen algunos cuestionamientos aún por resolver:

    ● La naturaleza de las criptomonedas es nueva, presentan diferentes finalidades y es diferente a la de los activos tradicionales.
    ● El modelo propuesto no refleja la sustancia económica de estos activos.
    ● El precio de las criptomonedas es volátil y se cotizan en un mercado de valores.

    Respecto al tratamiento particular de bitcoin como criptomoneda, considerar un modelo de valor razonable con impactos en ganancias y/o pérdidas, proporcionaría información más útil para los stakeholders, sin embargo, los requisitos actuales parecen no permitirlo. Esto hace surgir la pregunta ¿la tendencia de crecimiento que viene demostrando el mundo de las criptomonedas, ya justifica la creación de una norma específica para su tratamiento contable?

Reflexión final
Si bien hemos hecho una recapitulación bastante completa sobre las criptomonedas, podríamos considerar que es la punta del iceberg de todo lo que este apasionante mundo nos puede ofrecer; y aún nos quedan en el tintero algunas preguntas.

¿Qué desafíos enfrentan las criptomonedas para poder llegar a ser la moneda del futuro, reemplazando al modelo tradicional? A nivel de la tecnología, las innovaciones disruptivas, como blockchain, están cambiando la forma en que los empresarios hacen negocios, obligando a los modelos comerciales tradicionales a adaptarse o ser reemplazados. Entonces, ¿cuáles son los siguientes pasos para lograr que los mercados adopten esta tecnología? ¿Están las empresas preparadas para adaptarse al cambio y lograr una transformación a través de blockchain?

Finalmente, de cara a los gobiernos y entes reguladores, ¿qué acciones vienen tomando para llegar a un marco regulatorio adaptado a este nuevo sistema? ¿Cómo lograr la convivencia entre el sistema tradicional y el de criptoactivos y qué desafíos significa esto de cara a su gestión?

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