Sostenibilidad al volante: La evolución del sector automotriz

 

La transformación de las industrias es una realidad ya conocida. Sin importar el rubro, la inclusión de nuevas tecnologías ha remecido a las empresas, ya sea a nivel económico o impactando en el modelo de negocio y la fuerza de trabajo. Esta revolución tiene el potencial de cambiar por completo el panorama económico mundial, lo que genera nuevas demandas que deben ser escuchadas.

El caso del sector automotriz es bastante particular. En los últimos años, los fabricantes han apostado por autos completamente eléctricos, lo que implica un primer paso hacia la tendencia CASE –conectados, autónomos, compartidos (shared) y eléctricos– que asumirá el protagonismo automotriz en los próximos años. Esta es una respuesta ante las diferentes políticas de protección ambiental que buscan reducir las emisiones de CO2, así como también al cambio de preferencias del cliente, que prefiere un auto con mayor rendimiento y menor impacto medioambiental.

Hace poco tiempo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) publicó un informe en el que detalla el aumento de las emisiones mundiales de CO2 en 1,7% en 2018. El resultado preocupante pues significa el crecimiento más alto desde 2013, y 70% más que el promedio desde 2010. Según el informe, el aumento en la demanda de energía a nivel mundial ocasionó estas cifras.

Los resultados en número de ventas contrastan con las expectativas que los fabricantes de autos tenían respecto a los nuevos modelos eléctricos. El lanzamiento del Nissan Leaf es un claro ejemplo de ello. El gigante japonés hizo una gran apuesta al lanzar al mercado este modelo, completamente eléctrico, en 2010. Se apuntaba a alcanzar 1.5 millones de ventas globales para 2016. Sin embargo, solo se vendió 400,000 unidades hasta finales de 2018.

Los vehículos con motor a gasolina se encuentran entre los principales señalados por el incremento de las emisiones de CO2 a nivel mundial, por lo que sorprende que las ventas de las alternativas híbridas y eléctricas no hayan alcanzado las expectativas. Sin embargo, se espera que para 2030, el panorama automotriz se transforme, ubicando a los autos eléctricos en una posición protagónica.

Una posible razón sería la falta de incentivos que reciben los posibles compradores por parte de las autoridades. En Estados Unidos, por ejemplo, el comprador puede recibir entre $2,500 y $7,500 como crédito en sus impuestos al adquirir un auto eléctrico. El monto dependerá del tipo de vehículo, pero es un gran atractivo para quien está en búsqueda de un nuevo auto.

Según el informe Cinco tendencias que transforman la industria automotriz, de PwC, el 55% de los autos vendidos para 2030 podrían ser completamente eléctricos en los mercados de Estados Unidos, China y Europa. La movilidad estará centrada en el cliente y la cantidad de autos en las calles se reducirá, pues los autos serán compartidos cada vez más, en una sociedad en la que las personas tienen menos interés de ser ellos mismos quienes manejen el vehículo.

Todo suena muy bien, pero la innovación y transformación del sector no será fácil. La cantidad de colaboraciones, fusiones y adquisiciones en la industria dan a entender que un grupo selecto de fabricantes sobrevivirá la evolución eléctrica automotriz. El estudio de PwC afirma que, para 2025, es probable que el número total de fabricantes se reduzca a la mitad. Los retornos de inversión, por ahora, son muy bajos y la inversión por innovación para mantenerse competitivo es bastante alta.

En el Perú, la realidad es muy diferente. Las opciones de vehículos híbridos aún son escasas y la ausencia –hasta el momento– de autos eléctricos, hacen que las predicciones no parezcan aplicables a nuestro contexto. La poca iniciativa de los entes reguladores por incentivar la compra de este tipo de vehículos retrasan la renovación del parque automotor peruano.

¿Por qué apostar por lo eléctrico?

Esto es más que una tendencia. A pesar de las dificultades para aplicar sistemas de transporte más eficientes, la movilidad por medio de vehículos eléctricos, como autos, motos y scooters, supone una alternativa sostenible, con las mismas capacidades –e incluso mejores– que un auto tradicional; pero con un menor impacto ambiental y con la tecnología necesaria para cumplir con las demandas del mercado actual.

Para los fabricantes, es una alternativa con una gran acogida del público en los mercados más grandes del mundo. Asimismo, su popularidad irá creciendo en mercados emergentes como el nuestro, siempre y cuando las autoridades faciliten su llegada por medio de incentivos y la implementación de la infraestructura necesaria; y que los concesionarios respondan a la creciente demanda de vehículos sostenibles aumentando la oferta de modelos.

Si bien el proceso de cambio es complejo, contribuye a mejorar la reputación de muchas marcas, pues podrían dejar de ser considerados una amenaza al medio ambiente por los altos índices de contaminación que genera el CO2 que emiten los autos, y convertirse en empresas conscientes, preocupadas por el bienestar de sus clientes, ofreciendo alternativas sostenibles.

Para los potenciales clientes, este tipo de vehículo supone una alternativa mucho más económica. No necesariamente por el precio, sino por el mantenimiento. El gasto en consumo de energía de un auto eléctrico es mucho menor en comparación con uno que utilice combustibles fósiles. En Europa, recorrer 100 km en auto eléctrico costaría €1,30, mientras que la misma distancia en un vehículo a gasolina costaría €6,5. La diferencia es considerable.

El incremento de usuarios de vehículos alternativos como motos y scooters eléctricos es una señal más de la transformación del comportamiento de las personas respecto al transporte. En el Perú, la alta congestión vehicular, la informalidad y el ineficiente sistema de transporte público fuerzan al ciudadano a buscar alternativas.

La evolución del transporte se encuentra en proceso, y solo es cuestión de tiempo para que cambie por completo. La búsqueda por nuevas propuestas y alternativas efectivas es cada día mayor. Mientras más eficiente, económico y sostenible, mejor.

 

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