Tecnología por privacidad: ¿qué tan dispuestos están los consumidores a ceder sus datos personales?

 

La Cuarta Revolución Industrial (4IR por sus siglas en inglés) trae una amplia variedad de beneficios: productos y servicios conectados digitalmente, avances en ciudades y fábricas inteligentes, y una automatización cada vez más común de tareas y servicios en nuestros hogares y centros de trabajo. También conocida como Industria 4.0, esta era de transformación digital marca el comienzo de nuevas capacidades de recopilación de datos en tiempo real, de análisis y toma de decisiones algorítmicas y predicciones, con el ambicioso objetivo de crear un gemelo digital de nuestro mundo físico.

Los productos inteligentes de esta nueva era son posibles gracias a una combinación de tecnologías, establecidas y emergentes, que avanzan rápidamente a nivel global: la inteligencia artificial, internet de las cosas (IoT), análisis avanzado de datos, automatización de procesos, blockchain, robótica, computación en nube, realidad virtual y aumentada, impresión 3D y drones. Estos productos están inundando el mercado y buscan romper cualquier tipo de límite para brindar bienestar al consumidor. ¿No bebe suficiente agua? ¿Qué tal una botella conectada a Wi-Fi, capaz de proporcionar estadísticas y alertas de hidratación? ¿O un refrigerador que le indique qué alimentos están vencidos o a punto de vencer?

Es evidente que hemos pasado el punto de inflexión. Actualmente, hay aproximadamente 7 mil millones de dispositivos conectados a IoT en todo el mundo, y se ha invertido alrededor de $ 560 mil millones en estas tecnologías, a nivel global, a través de fusiones y adquisiciones y fondos de capital de riesgo, durante el período 2012-2018.

De acuerdo con el Consumer Intelligence Series de PwC, el 90% de consumidores participantes del estudio usa por lo menos una tecnología de la Industria 4.0, y un 46% dijo usar por lo menos tres regularmente. Ambos grupos coincidieron en que los avances facilitan sus vidas y les permiten ahorrar tiempo, mejorar su productividad y tener experiencias más personalizadas.

Los consumidores entienden que estos beneficios no llegan solos, sino como parte de un intercambio: Tecnología por información personal. Sin embargo, todo debe responder a una pregunta crucial: ¿en qué medida vale la pena renunciar a la privacidad por la conveniencia, ahorro de tiempo y comodidad de las nuevas tecnologías? Esta tensión, que se ubica en el núcleo de la conversación global respecto a confianza digital, se refleja en el conflicto existente en la percepción de los consumidores. Por ejemplo, el 70% está de acuerdo en que la tecnología de la 4IR le facilita la vida, mientras que el 67% dice estar preocupado por la información personal recopilada y el 68% alberga preocupaciones sobre la privacidad y seguridad de los datos.

Esto no quiere decir que las personas no están dispuestas a ceder su información, sino que es mucho más probable que las personas se sientan cómodas si la tecnología aprovecha sus datos en las circunstancias correctas. Por ejemplo, el 57% compartiría información de salud, como presión arterial, pulso y temperatura, si esto les permitiera servicios o características que los hicieran más saludables o mejoraran su calidad de vida en general. Mientras tanto, solo un 25% lo haría para ahorrar dinero.

Del mismo modo, los consumidores también tienden a desconfiar de las tecnologías que rastrean o controlan sus comportamientos personales, pero las usarían si la recompensa es importante. Por ejemplo, si bien generalmente se sienten incómodos con que rastreen su ubicación, estarían dispuestos a compartir esta información si consiguieran mejorar su seguridad o la de sus familias (59%), en comparación con un 22% que lo haría para mejorar su calidad de vida o aumentar la personalización (26%).

Entonces, ¿dónde está la clave? En general, los consumidores se sentirían más cómodos adoptando productos y servicios 4IR si se les permitiera un mayor control y las empresas proporcionaran más transparencia y comunicación. Específicamente, la situación mejoraría si pudieran desactivar las funciones (72%); tener al menos dos niveles de encriptación (64%); contar con garantías de ser notificados de inmediato en caso de incumplimiento (64%); y garantías de que sus datos no serán compartidos (64%).

En conclusión, aquello que las empresas consideran el máximo valor (la personalización de los productos y servicios), pasa a un segundo plano para los consumidores, que prefieren priorizar su comodidad. Es verdad que las tecnologías digitales están cambiando nuestras vidas y formas de trabajar, desde los relojes inteligentes capaces de medir el ritmo cardíaco hasta la inteligencia artificial (IA) que monitorea su cuenta bancaria. Sin embargo, es la comodidad y confianza que los consumidores puedan tener, lo que finalmente determine las oportunidades de crecimiento y eficiencia que las empresas obtengan de su inversión en digitalización. Existe un delicado balance que no debe romperse para lograr un acompañamiento positivo de parte de una marca.

Para revisar el estudio completo, ingrese al siguiente enlace.

 

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