Test de deterioro: 5 aspectos clave para las revisiones de deterioro de activos no financieros

Por Maribel Salinas, Top Senior de Consultoría Contable y Mercado de Capitales

Los últimos meses han estado marcados por una mayor volatilidad, producto de la incertidumbre en el mercado local y global. Esta coyuntura ha llevado a que las empresas revisen sus presupuestos y, muchas veces, ajusten la expectativa de flujos de efectivo para los próximos años. Lo anterior pone en riesgo un aspecto fundamental en cualquier proceso de preparación de estados financieros: las pruebas para verificar que los activos no estén económicamente deteriorados.

Es importante detenernos un momento y revisar si las condiciones actuales podrían resultar en un indicador de deterioro de nuestros activos no financieros y, en esa línea, es importante revisar la metodología de deterioro y verificar que los supuestos subyacentes sean apropiados.

A continuación, resumimos 5 aspectos clave que recomendamos considerar al realizar pruebas de deterioro de activos no financieros:

Si bien cada uno de los conceptos descritos anteriormente resultan en la determinación de un dato numérico, el proceso para obtenerlos es un aspecto crítico que requiere de mucho expertise, y no hablamos únicamente en materia contable, ya que gran parte de esta información es de carácter financiero y del negocio en sí mismo, de modo que es imprescindible apoyarnos en áreas especializadas.

La evaluación de deterioro es una de las estimaciones más complejas, como bien saben aquellas empresas en donde la coyuntura del 2020 obligó, a partir de la identificación de indicios de deterioro, a cuantificar el valor recuperable de sus activos. Para empresas que reconocieron pérdidas al cierre del año anterior, el 2021 puede convertirse en una oportunidad para recuperar dicho deterioro, en la medida que las condiciones del negocio hayan mejorado respecto al año anterior. Por el contrario, la evaluación de deterioro puede ser aún más desafiante para las empresas que en el último año estuvieron muy cerca de registrar pérdidas, puesto que la alta sensibilidad de ciertos ‘inputs’ del modelo, ante un cambio levemente adverso, podrían derivar un deterioro al cierre de este año. Ante esta situación, una buena práctica sería efectuar evaluaciones a fechas interinas, para anticipar cualquier efecto.

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