Una mirada al reverse factoring

Por Daniel Rivadeneyra, Top Senior de Auditoría de PwC Perú

Actualmente, con la coyuntura COVID-19, las compañías están enfrentando grandes desafíos en diferentes ámbitos del negocio y uno de los efectos principales es el impacto en la cadena de pagos. Por un lado, estamos asistiendo a un generalizado incremento del riesgo de crédito y de la morosidad y, por otro, a una extensión de los términos de pagos acordados con los clientes para poder incentivar las ventas.

Las compañías están sufriendo significativamente, en términos de liquidez, para cumplir con las exigencias de capital de trabajo y con los compromisos con los acreedores. En este contexto se está difundiendo, cada vez más, una nueva forma de financiamiento: reverse factoring o financiamiento con proveedores comerciales.

A diferencia del factoring tradicional, en el que una entidad cede sus cuentas por cobrar a una entidad financiera, para obtener liquidez antes de su vencimiento contractual, el reverse factoring (también definido como financiamiento de la cadena de suministro) es un método de financiación iniciado por la parte que realiza el pedido (el cliente) para ayudar a sus proveedores a financiar sus cuentas por cobrar más fácilmente y a una tasa de interés que normalmente es más baja que la del mercado financiero.

Los proveedores que realizan estas transacciones no siempre analizan de manera exhaustiva la naturaleza de la transacción para su presentación en los estados financieros; así como no siempre diseñan una política contable para este tipo de transacciones.

En particular, para cumplir con la NIIF 9, la norma que disciplina el tratamiento contable de las obligaciones financieras, si una entidad mantiene cuentas por pagar comerciales con un proveedor, incluidas en un acuerdo de reverse factoring, deberá evaluar si estas cuentas:

  • Se extinguen y se debe reconocer un nuevo pasivo (como obligaciones financieras)
  • Si se modifica en lugar de extinguirse. Es decir, presentarlo de forma separada en el estado de situación financiera.

¿Qué es un reverse factoring?

El financiamiento con proveedores a menudo se denomina reverse factoring o confirming. En este tipo de transacciones se involucra a tres partes:

  • El proveedor, quien suministra bienes o servicios al comprador o cliente, a través de una venta.
  • El comprador o el cliente, quien adquiere los bienes o servicios y reconoce las cuentas por pagar comerciales (entidad que celebra el acuerdo con la entidad financiera)
  • La entidad financiera, quien realiza el pago al proveedor, a cuenta del comprador o cliente.

Este tipo de transacciones por lo general nacen por la necesidad de liquidez inmediata del proveedor, quien prefiere asumir el pago de unas comisiones a favor la entidad financiera o del tercero, a cambio del cobro inmediato del valor de la cuenta por cobrar comercial.

El reverse factoring permite principalmente gestionar los flujos de caja, dado que el pago se extiende más allá de la fecha original de la factura del proveedor. Este puede recibir pagos de acuerdo con sus términos originales, con un descuento o en una fecha anterior a la pactada.

El proceso de “Reverse Factoring” es el siguiente:

  1. El proveedor vende bienes o servicios y el comprador o cliente reconoce una cuenta por pagar comercial en los estados financieros.
  2. El comprador o cliente confirma el monto de la factura comercial, la fecha de vencimiento, entre otros aspectos.
  3. Las facturas comerciales por pagar se financian bajo la figura de reverse factoring con la entidad financiera.
  4. El proveedor recibe efectivo de la entidad financiera, ya sea en la fecha de vencimiento original o antes.
  5. El comprador o cliente paga a la entidad financiera, generalmente después de la fecha de vencimiento de la factura comercial. Además, el comprador o cliente paga una comisión producto del servicio prestado por la entidad financiera.

A continuación, se esquematiza la transacción del “Reverse Factoring”:

Indicadores que ayudan a evaluar la naturaleza del reverse factoring

Para el comprador o cliente, la cuestión principal es si debe dar de baja el pasivo original (cuenta por pagar comercial al proveedor) y reconocer un nuevo pasivo como una obligación financiera o no dar de baja el pasivo original.

La siguiente lista de preguntas no es exhaustiva, pero ayudará a determinar si los eventos corresponden a una baja del pasivo original o no:

Las respuestas señaladas deben considerarse en conjunto para comprender la esencia del acuerdo del reverse factoring, con el fin de que la entidad determine si la operación original a pagar se ha extinguido o no. Si bien el análisis debe considerar los indicadores en su totalidad, algunos pueden tener más peso que otros. Por ejemplo, la inclusión de cláusulas o garantías de responsabilidad conjunta o solidaria es un indicador importante de que la operación comercial por pagar original se ha extinguido. Este análisis requiere juicio y se aconseja una consulta adicional sobre los hechos que se aplican a cada transacción específica.

Reclasificación de la partida de cuentas por pagar comerciales bajo un acuerdo de reverse factoring

Un comprador no presentaría normalmente los pasivos pagaderos a una institución financiera como cuentas por pagar comerciales. Por lo general, se entiende que las cuentas por pagar comerciales surgen en el curso normal de las operaciones comerciales con los proveedores. En consecuencia, cuando el pasivo original con un proveedor se ha extinguido de acuerdo con la NIIF 9, el nuevo pasivo resultante con la institución financiera debe presentarse en el estado de situación financiera, como parte de las obligaciones financieras; es decir, como financiamiento bancario o bajo un rubro individual.

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